Hablamos con Manolo López Martín, propietario del Videoclub «Zorbas», que pone fin a su negocio por jubilación, suponiendo el final de este tipo de servicio en Ciudad Rodrigo

Esta semana ha echado el cierre el último establecimiento de Ciudad Rodrigo que alquilaba títulos de películas, un local que resistía al avance del tiempo y, con ello, al impulso de las nuevas plataformas digitales que han sustituido a este modelo de negocio.
En la mañana de hoy nos hemos acercado hasta el Campo del Pozo, en pleno centro de Ciudad Rodrigo, para hablar con Manolo López Martín, propietario del Videoclub Zorbas, establecimiento que echa el cierre por jubilación de su dueño tras haber estado 37 años y 9 meses en funcionamiento. La clausura de su «Santa Sede» (Como llaman al establecimiento él y sus amigos) pone el punto y final a los comercios de alquiler de películas en Ciudad Rodrigo.
¿Como te sientes, tras casi cuarenta años en activo, al cerrar el último videoclub de Ciudad Rodrigo?
– Con mucha pena, por aquí han pasado tantas cosas, tantas anécdotas, tantas historias… estoy feliz porque estoy jubilado pero muy triste porque me da mucha pena, pero la vida es así, todo llega.
Al menos te quedas con una buena filmoteca…
– Bueno, lo cierto es que ahora las voy vendiendo como ves, yo me quedaré con muchas, por ejemplo con los clásicos de Walt Disney.
Antes los videoclubs eran la forma que tenía la gente de poder ver películas sin ir al cine, ahora ha sido sustituido por las plataformas digitales ¿Qué piensas sobre ello?
– Lo veo mal, porque daba una alegría a las familias los fines de semana venir a por su peliculita, sus cosas… hay gente de fuera que me hace fotos, me dicen «¡Me traes unos recuerdos de hace un montón de años!», los adelantos de ahora nos han dejado en la calle.
¿Con qué te quedas de estos casi cuarenta años?
– Lo más importante es el público, la gente siempre me ha querido, se ve que yo me he portado muy bien y que valgo como dependiente… la verdad es que ha estado todo el mundo conmigo encantado y yo con ellos, ha sido mi gran recuerdo: El tener tan buena gente a mi alrededor.







