El encierro se fraccionó en tres zonas con un toro en cada una, en las que se establecieron una gran cantidad de corredores

El público guinaldés y forastero disfrutó durante la mañana de hoy del tercer encierro a caballo de las fiestas de Fuenteguinaldo. La localidad presenció un encierro que se partió en la entrada al pueblo y que fue vibrante y peligroso a partes iguales.
El encierro entró en el pueblo con cierta espera, y es que el astado que iba en cabeza empezó a responder a los estímulos de los mozos en cuanto pisó zona urbana, si bien es cierto también que el resto de la manada llegó al tramo de las escuelas de una forma estirada pero sin muchas fracciones.
El problema sobrevino en el primer tramo de cuesta, donde a dos de los toros les costó enfilar y volvieron para abajo, aquí empezaron los problemas, ya que a ellos se les unió el astado que había quedado rezagado en el tramo de campo y que había entrado ya en zona urbana.
Ante esta situación, garrochistas, pastores y corredores tiraron de pericia y estuvieron finos a la hora de llevar a las reses hacia el corazón del pueblo, evitando de esta forma que el encierro se alargara de más. A pesar del buen uso de los recursos, hubo algún percance en este tramo, siendo un equino y su montador embestido por una de las reses tras patinar y caer al suelo.
Guinaldeses y forasteros tendrán todavía un día y medio más de fiestas antes del cierre, programándose para hoy una exhibición de recortes a las 18:30 h; seguida por capea y desencierro, este último a las 20:35 h. A las 21:00 h habrá una clase de Zumba y a las 23:55 h capea nocturna de vaquillas.































































