29 de enero de 2024

Antonio Cepedello firma su opinión acerca del Bolsín Taurino Mirobrigense, sus valores y el trato que recibe por parte de algunas instituciones

El respeto, la competencia sana, la solidaridad, el compañerismo, la constancia, la paciencia, la entrega, la disciplina, la amistad, la superación del miedo o el esfuerzo son algunos de los valores que el Bolsín de Ciudad Rodrigo inculca a sus participantes, porque su objetivo no es sólo taurino, sino que también abarca todas las facetas de la vida.

Este certamen sin picadores, el más importante y con mayor prestigio de España, no sólo busca a futuros toreros, sino también que todos sus participantes sean mejores personas, porque de otra forma es imposible que puedan dedicarse al oficio más bonito del mundo, además del más difícil y gratificante a la vez.

Bolsines como el mirobrigense evitan que muchísimos críos acaben perdidos en los vicios más habituales en estos momentos entre sus compañeros y amigos, porque les facilita las ilusiones, el interés y las ayudas necesarias para ello, que no encuentran de forma habitual en su entorno. Sus Escuelas Taurinas también les exigen que lleven bien sus estudios académicos. 

Estos concursos, además de evaluar las destrezas taurinas de sus participantes, promocionan hábitos saludables de vida, como son llevar una alimentación sana y equilibrada o practicar ejercicio físico, además de estar en contacto directo con la Naturaleza y llevar a cabo otras actividades muy recomendables en sus edades.

A pesar de todo ello, el certamen farinato no tiene aún la consideración y el tratamiento merecidos por parte de algunas instituciones públicas e incluso dentro del propio sector taurino, por motivos injustificados y discriminatorios por completo. Y eso que este año suma ya 68 ediciones. Enhorabuena también por ello.

Este agravio se une al que sufren también en el terreno cultural, al preservar y fomentar una de las tradiciones y riquezas más importantes y relevantes en Salamanca, Castilla-León y España, que además es la única diferenciadora del resto de países de Europa y de casi todo el mundo. Algo que sería inaudito en cualquier otro sitio, pero real aquí y hasta justificado por algún colectivo, dentro de su ignorancia y prejuicios absurdos.

No es ya sólo cuestión de utilizar todos estos argumentos para pedir un trato más justo con el Bolsín de Ciudad Rodrigo, sino que es algo de pura lógica y equidad. Cada uno puede estar a favor o en contra de este evento, a pesar de estar bien acreditado y justificado todo lo anterior, pero nadie puede negar sus beneficios y la inmensa ayuda que supone para cientos de jóvenes y adolescentes.

Este certamen salmantino permite además que los ‘maletillas’ dejen de pasar fatigas y hambre, además de todo tipo de sufrimientos y humillaciones, para cumplir sus sueños de darle pases y pasarse muy cerca de sus ingles a un animal bravo, y así sentirse toreros. Deseo más justo y humano no puede existir.

La Escuela Cultural-Taurina de Jaén, a la que pertenece uno los participantes en su edición de este año, Alfonso Morales, quiere agradecer a los organizadores y responsables de este concurso, además del excelente trato recibido, que le hayan permitido demostrarle a su alumno que aún existen acontecimientos, hombres y mujeres que no sólo le permiten formarse como torero, sino también hacerlo como buena persona, y que además la vida no es sólo un móvil con batería y cobertura. 

Muchísimas gracias por todo ello y por más.  

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