Cierta desigualdad entre los astados en cuanto a condiciones, destacando de forma positiva el segundo novillo, de Castillejo de Huebra

El Bolsín Taurino Mirobrigense celebró su final con machos del año 2024 en una Plaza de Tientas del Hotel Conte Rodrigo II a rebosar de público. Esta edición contó con la participación de cuatro novilleros salmantinos, tres cacereños, un jiennense, un zaragozano y un portugués, siendo los cuatro primeros quiénes destacaron más con sus respectivos lotes.
Antes del inicio de la final se hizo una entrega de placas conmemorativas a los representantes de las cinco ganaderías participantes en la final del certamen (El Sierro, Castillejo de Huebra, Antonio Palla, Andrés Celestino y Garcigrande) que también se encontraban, como es tradición, bajo concurso por el astado más bravo, en este caso, con votación popular de por medio al finalizar el festejo.






El primer eral, de la ganadería del Sierro, colorado, de buenas hechuras, salió trastabillado de su primer encuentro con el caballo y se quedó sin fuerza en el segundo puyazo. Correspondió en suerte al cacereño Manuel León, quién intentó hacer faena a un animal sin fuerzas, en su primer envite sin apenas ligazón y en el segundo con mejor soltura, pudiendo mostrar algo más de toreo.
Por contraparte el salmantino Salvador Herrero estuvo mejor con el astado, ligando muy bien con la derecha en su primer «asalto» y aguantando con valor un complicado último tramo donde el novillo se colaba mucho por dentro y apenas dejaba darse un pase.


El segundo novillo, de la ganadería de Castillejo de Huebra, fue con mucha diferencia el mejor de los cinco astados de la tarde, tuvo gasolina en el tanque durante toda su intervención y fue presto al caballo desde la otra punta de la plaza en las tres ocasiones que entró en varas.
Este eral le tocó primero al salmantino Diego Mateos, que recibió al novillo de rodillas, toreándolo, posteriormente con mucha suavidad y clase con la mano izquierda, su segunda intervención fue algo más acelerada y despegada, pero manteniendo la ligazón con el astado.
Otro salmantino, Ángel Lázaro, fue quién completó esta dupla. En su primera intervención no se quiso quedar atrás y toreó con mucha personalidad, aunque le penalizaron algunos enganchones; en la segunda se pegó al eral en la última tanda y echó el resto.


El tercer eral, de Antonio Palla, fue más ligero en hechuras pero muy armado de pitones, el que más de los cinco. Resultó algo flojo en el caballo, perdiendo las manos en una de las ocasiones y quedándose rápido sin fuerzas. El cacereño Julio Méndez lo recibió de primeras, ligando muy poco debido a que el novillo se iba a tierra en cuanto bajó la mano; estuvo valiente en su segundo «asalto», pero muy descafeinado debido a la gran cantidad de enganchones.
Por su parte, el cacereño Jorge Hurtado lo pasó peor que su paisano con el novillo, pegando muletazos de poca ligazón y de corto recorrido debido a las limitaciones de la res. A pesar de tirar de valor en la última tanda de la primera y pegárselo, en la segunda intervención no se vio gran cosa, a pesar de la buena voluntad del aspirante.


El cuarto animal, de Andrés Celestino García, procedencia Santa Coloma, entró dos de las tres veces al caballo presto y dio síntomas de bravura en algunos tramos de su presencia en el ruedo, pero también pecó de fuerzas como varios de sus predecesores durante la tarde. Esa falta de fuerza fue lo que hizo que el jiennense Alfonso Juan no encendiera al público, pues estiró mucho los muletazos e intentó ligar; en su segundo envite estuvo bastante mejor y conectó más con el público.
El portugués Gonzalo Luis fue quién toreó con más despaciosidad durante la tarde y, aunque le dio bastante menos recorrido a los muletazos, supo sacar más en ambas intervenciones al novillo, que se prestó más voluntarioso a ello.


El quinto y último novillo, de Garcigrande, entró de sustitución al inicialmente anunciado. Muy escaso en lo referente al trapío, fue silbado por el público a cuenta de este motivo y solo recibió una vara; a pesar de esta circunstancia, el eral sí fue bueno en capa, repitiendo bastante. El salmantino Jesús Iglesias fue a por él de rodillas, aunque a lo largo del primer «asalto» le costó ligar, algo que remedió en la segunda intervención con ambas manos.
David Sejas, procedente de Zaragoza, cerró la Final del Bolsín Taurino de más a menos. Empezó muy bien ya que leyó correctamente al eral y dio buenas tandas, pero cerró su segunda intervención con algunos enganchones y sin terminar de conectar con la gente.


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