Durante el segundo toro, el astado derrotó junto a un burladero, quedándose un hombre pegado a tablas entre los dos pitones del animal

Como ha sido tónica general durante todos estos carnavales, la Plaza Mayor se llenó para la capea matinal con las reses de Aldeanueva, muy bien armadas y presentadas. Una capea marcada por la clásica dualidad entre maletillas y recortadores, actuando los recortadores primero y los maletillas después, en un orden menos caótico que ayer, a pesar que en el primer toro los maletillas no torearon mucho, al sonar la trompeta cuando estaba en faena todavía el primero.
A pesar de esto, la capea fue entretenida, entre pases, muletazos, recortes y quiebros; dejando al personal satisfecho. Sin embargo, el detalle más impactante de la capea lo tuvimos más en los burladeros que en el albero.
El susto de los carnavales
Durante la capea matinal, concretamente en el segundo toro, se produjo un momento que no acabó en tragedia «de puro milagro». Tras perseguir a un recortador, uno de los toros se quedó cerca del burladero de esquina en el fondo de la plaza, yendo a encontrar, al derrotar en el burladero, con un hombre, pegándolo a tablas y tocando la cabeza a la altura de la testud, entre los dos pitones, quedando un momento muy angustioso donde el hombre consiguió escurrirse de ahí, saliendo ileso.







FOTOS/ Capea Matinal – Martes de Carnaval









































