Entrevista a Aroa García, de Serradilla del Arroyo, una de las actrices que actuaron en el teatro Nuevo delante de Fernando Arrabal
Actuó con la compañía Teléfono Rojo que puso en escena «Y pusieron esposas a las flores» el pasado 25 de enero en Ciudad Rodrigo
(La actriz Aroa García el pasado 25 de enero con Fernando Arrabal en Ciudad Rodrigo)
Aroa García es de Serradilla del Arroyo. Ella actuó el pasado 25 de enero delante de Fernando Arrabal, representando precisamente una obra de este autor «Y pusieron esposas a las flores» con la compañía madrileña Teléfono Rojo Producciones. Hemos tenido la oportunidad de hablar con ella para conocer sus sensaciones al actuar en Ciudad Rodrigo y en presencia del creador de la obra que ponían en escena.
Nos han comentado que desde siempre, ya en Serradilla del Arroyo, te ha gustado actuar y que incluso intervenías en la representación de la Pasión. ¿Nos puedes hablar de ello?
«Todo empezó cuando tenía cuatro o cinco años en el teatro de mi pueblo, porque allí en Serradilla todos los veranos se hace un teatro para San Lorenzo que lo organizaba mi tía Belén. Desde ahí, me picó el gusanillo. Yo quería ser un montón de cosas porque era una niña super activa. Quería ser todas las profesiones que te puedas imaginar y entendí que la única opción sería siendo actriz. Luego, cuando ya tenía 16 años que ya me fui a estudiar Arte Dramático a Madrid, me di cuenta de verdad que quería ser actriz porque quería contar historias, apasionarme por los personajes e indagar de verdad en su vida, profundizar. Es un trabajo que amo con todo mi corazón. Y también participar, obviamente, en todo lo que el pueblo necesite, como el Vía Crucis o lo que haga falta.»
¿Qué supuso para vosotros actuar el sábado 25 de enero en Ciudad Rodrigo delante del autor de la obra que estebáis representando?
«Fue maravilloso y también muy exigente porque, como decía Tennessee Williams «los buenos dramaturgos siempre escriben sobre su vida». Esta obra tiene mucho de la vida de Arrabal, habla mucho de su padre, del franquismo, del caso de Julián Grimau,… Siempre hay una exigencia ahí, por contar bien esta historia. También era la primera vez que Fernando Arrabal iba a ver esta obra. Nunca jamás se había representado en España y en castellano. Fue maravilloso y exigente.
¿Os gustaría volver a representar una obra en Ciudad Rodrigo, por ejemplo en la Feria de Teatro?
«Claro, ojalá volver a actuar en ese teatro tan precioso como es el Teatro Nuevo Fernando Arrabal. Esto ha sido una experiencia preciosa, muchas gracias a todo el que haya hecho posible que Teléfono Rojo haya estado en ese teatro con esta obra. Ojalá en la Feria de Teatro de Ciudad Rodrigo o poder simplemente traer alguno de nuestros proyectos que tenemos a este escenario tan precioso otra vez. Justo los días 7 y 8 de febrero actuamos con esta obra «Y pusieron esposas a las flores» en la Sala Norte a la Izquierda de Valladolid, por si alguien se la ha perdido en Ciudad Rodrigo y quiere pasar por allí a vernos.
Tanto a Aroa García como a su compañero Samuel Buitrago, otro de los actores de la obra de teatro «Y pusieron esposas a las flores», les preguntamos sobre qué supuso para ellos el encuentro con Fernando Arrabal, Samuel nos dijo: «El encuentro no fue tan largo como nos hubiera gustado porque por supuesto después de representar la obra teníamos millones de preguntas, pero al final entendemos que es una persona que tiene 92 años y ya agradecemos que se acercase a nosotros tras la función teniendo en cuenta la paliza que tenía de viajar de París a Madrid, a Salamanca y a Ciudad Rodrigo. Muy agradecido, la verdad es que sólo tenía palabras bonitas y de elogio para nosotros. Poder estar a su lado, aunque esto suene muy friki es muy especial, sobre todo después de hacer esta obra, que gira en torno a muchas cosas (…) al ser una obra tan especial para el autor ¡imagínate poder hablar con él! Es como si pudiésemos hablar con Lorca tras hacer «Bodas de sangre» o «La casa de Bernarda Alba». Desgraciadamente no se puede hacer, pero con Fernando sí. Es, como he dicho antes, un regalo, la verdad».






