Published On: 19 de febrero de 2025

ENTREVISTA/ Andrés González, toda una vida en la Murga: «para ser de la Rondalla hay que tener mucha afición»

Hablamos con el veterano por excelencia de la Rondalla III Columnas quién, a sus 93 años, vivirá por primera vez las Coplas desde el público

Si hay una persona que represente más lo que es el ecosistema de la Rondalla en Ciudad Rodrigo ese es Andrés González. No es para menos, una trayectoria de casi 80 años en las murgas mirobrigenses le avalan como el veterano por excelencia de la Rondalla III Columnas, agrupación que vio prácticamente en sus inicios. Hoy, a sus 93 años de edad, el creador de la letra de «Somos del Puente» verá por primera vez la presentación de Coplas del Carnaval del Toro desde el público. Por eso hemos querido charlar con él sobre sus vivencias en el bello arte de anunciar el carnaval en Ciudad Rodrigo.

¿Qué tal estás ya a tus 93 años?

Cada día me cuesta más, pero bueno, he llegado hasta aquí.

¿Cómo entraste en el mundo de las murgas en Ciudad Rodrigo?

Entré lo primero porque me gustaba mucho, pero mucho, mucho. Mi primer instrumento fue una tabla con puntas, a la que le puse unos alambres y a tocar, se me ponían a veces los dedos… pero con eso tocaba quién no tenía otra cosa. Después ya he tenido otros instrumentos como guitarras, que para tocar van mejor, claro, pero para empezar es lo que había, cuando comenzamos no había ni una, eso sí.

Yo empecé en la Rondalla de Los Niños de Ricopelo. Soy del Puente y había otros del puente como Tomás, que era amigo mío e iba también, así que entre 5 o 6 amigos hicimos una agrupación; no teníamos nombre para ponerle y pensando una denominación dijo uno «El Zurruchaque» y así quedó. Luego ya fuimos tocando. Aquellas noches iba yo, iba Tomás, Paco el Carretero… unos amigos que salíamos los domingos de fiesta. Me acuerdo de una noche, después de nochevieja, previo al carnaval, que salimos a tocar y estaba la Plaza Mayor con más gente que en El Campanazo ¡Así la pusimos los del Puente! ¡Siendo 5 o 6! Luego cogíamos la guitarra y a los bares.

Yo antes de las III Columnas estaba en Ecos del Águeda y ensayábamos en un caseto de La Glorieta. Me acuerdo una noche con el guardia del parque, Ramón, tenía allí el Ayuntamiento unas pesas y las tirábamos por ahí, teníamos un poco de fama… me acuerdo de unas chapas de aluminio que tenía, que hice yo, con la que gastábamos una broma: Íbamos a un bar, cerrabas la puerta fuerte y tirabas las chapas, que sonaban como cristales rotos, entonces claro, la gente salía con el cepillo… luego hasta que rompimos un día una de verdad por accidente en la calle San Juan (risas).

¿Cómo era la presentación de Coplas antes?

Se iba al Ayuntamiento el primer día, no en el Teatro Nuevo, sino en el Salón de Plenos. Luego, claro, se nos hizo pequeño… Ahora cada carnaval que viene vamos para allá. Ahora me tienen que llevar en un camión porque si no… (risas) Me acuerdo también que antes se mandaban las invitaciones los días previos y salían «tenemos 3, tenemos 4, tenemos 5», porque antes se iba mucho a las casas a rondar, mucho más que ahora.

Luego con la letras de las Coplas hubo algún años que nos decían año medio en cachondeo, pero nosotros nunca hicimos demasiado caso. También llevábamos antes una muñeca en el clavijero y se ponían cintas ahí por parte de novias, reina y damas, amigas… teníamos un montón.

Hablemos de «Somos del Puente» ¿Cómo creaste esa canción?

Antes de esto, comentar que el otro día vinieron unos compañeros de la Rondalla y Cambronero me preguntó ¿De donde sacaste la música? y respondí que de una mexicana, me comentó que la habían encontrado, es «Las Altenitas» de Pepe Villa, a cuenta de eso me acuerdo de mi amigo «Calcetines», que no era de la Rondalla y cantaba muy bien mexicano y a cuenta de eso salió. Volviendo a como se creó, en torno a la letra, estaba yo trabajando con Correa, en su fábrica de bombonas en el cementerio, y estaba con un amigo viendo la letra que había hecho y llega el jefe preguntando que qué era y se quedó sorprendido de lo bonito que era.

Cuando empecé con la bandurria iba todo el rato por la calle tocando. Por cierto, la «chamaca» sí era del Zurruchaque y originalmente en la letra no era «chamaca», eso me lo cambiaron, originalmente era «conozco una muchacha».

¿Cómo era la Rondalla III Columnas en su inicio?

Le pasó un poco como a nosotros en su inicio. Cuando fui yo ya era más mayor y ya llevaba un tiempo en eso. Cuando empezaron la III Columnas había otra rondalla que se llamaba «Ecos del Águeda». Era una rondalla mucho más seria que ahora, muy disciplinada; por ejemplo, estábamos afinando y si alguien hablaba se le mandaba callar. No se podía casi ni hablar, pero estábamos ahí porque nos gustaba mucho a todos, ahora es diferente. Teniendo ganas se hace una rondalla enseguida, pero hace falta voluntad, antes te ponías en un rincón y te aprendías las canciones, así luego te ibas a ensayar. Me acuerdo también que cuando teníamos ronda nos movíamos por muchos sitios y claro, no es como ahora, que hay coches y eso, nosotros nos teníamos que ir andando.

Otra cosa, es que en las III Columnas de antes no había voces solas, únicamente instrumentos, porque antes para entrar en la Rondalla tenías que tocar un instrumento sí o sí; por ejemplo, me acuerdo una noche, que estábamos en El Sanatorio y teníamos que ir a la calle San Juan; pues salíamos con la pandereta delante en orden y marcando el paso con los pies todos juntos, más despacio que ahora, ordenados y en fila.

En términos musicales ¿Cuál es la clave para tocar bien en una Rondalla?

Lo primero es que te guste mucho. Luego, cuando estás en casa ensayando, según vas y tal vas aprendiéndote las canciones que hay y cada vez más, siempre aprendiendo. A mí me gustan mucho los pasodobles, que salen muy bonitos con la guitarra. Una que me gusta también mucho es la de «Resurgir».

¿Qué te parece la Rondalla ahora?

Ahora hay menos animación, yo creo que se habla demasiado y se entiende menos. No tenía nada que ver en algunas cosas con antes.

¿Alguna anécdota de la Rondalla que te guste mucho?

Me acuerdo de cuando nos confundieron con los Del Rio en FITUR. Estábamos un año allí y había 10 pabellones, fuimos para allá un día, antes de carnaval, y estábamos tocando. Lo pasamos muy bien, porque esos sitios más que te veían te daban un vino y de todo, como aceite, vinagre, dependiendo del sitio de donde viniera el stand. Pues fuimos para allá Siso y yo, tras estar todo el día tocando y recibiendo esas «invitaciones» de los puestos, llegamos al stand de Sevilla o de Murcia, uno de esos… claro, yo llevaba la guitarra y nos preguntaron «¡Oigan! ¿Son ustedes los Del Rio?» y dijimos «Si, señor, si señor, somos los Del Rio» (risas) y luego ya nos dieron una manzanilla.

¿Qué ha significado para ti la Rondalla?

Mucho. Aquello que había era fundamental, era juntarnos e ir por todos los bares a cantar, lo pasamos muy bien. La Rondalla es vicio casi.

Dime las cualidades de un buen murguista

La afición lo primero. Te tiene que gustar mucho esto, yo me he llegado a fastidiar los dedos de una mano con los primeros instrumentos que hacía. Por eso te digo que para ser de la Rondalla hay que tener mucha afición.

Alguna persona que recuerdes de la Rondalla

Tato. Era muy bueno, nadie lo va a igualar. Nada más que nos juntábamos era empezar y tenía mucha afición. Ponía orden en un momento. Tenía un ambiente de murguista, pero con conocimientos también de Tuna.

¿Tendremos Rondalla en el futuro?

Tiene que cambiar. Creo que hay que ser un poco más serios en ciertas cosas. Nosotros salíamos del Sanatorio, íbamos al Barrigana y no se oía una voz. No sé si habrá gente en un futuro, aunque con poco que haya se puede montar una Rondalla, pero hay que tener afición. También es verdad que no hace bien el nivel tan alto de seriedad que había antes, claro.

¿Que le pides al público que vaya hoy a la presentación de Coplas?

Que vayan a pasárselo bien.