CRÓNICA Y FOTOS/ Salvador Herrero, Noel García y Juan Manuel Vidal destacan en una multitudinaria final del Bolsín Taurino 2025
La final contó con un esperado juego desigual por parte de los astados, entre los que destacaron el de Barcial y el de Toros de Orive
La Plaza de Tientas del Hotel Conde Rodrigo II en Ciudad Rodrigo acogió durante la tarde dominical la Final con erales del Bolsín Taurino. Una final donde reinó un tiempo de sol muy agradable que ayudó a la consecución de un lleno absoluto en las localidades de la plaza, registrándose de esta forma un ambiente de gran expectación en torno al evento. Esta final tuvo una curiosidad en el sorteo y es que se reservó el puesto número 10 al aspirante David Gutiérrez, pues había estado participando esa misma mañana en el Certamen del Zapato de Plata en Arnedo y se encontraba todavía en la carretera, por lo que se sortearon 9 de los 10 puestos.
El primer eral, de la ganadería de Vega de Algodor, correspondió en suerte a dos salmantinos, Álvaro Rojo y Salvador Herrero. El primero de ambos estuvo voluntarioso, dando algunos muletazos destacados con la derecha a un animal que empezó a perder la repetición inicial en cuanto se vio podido por el salmantino, haciendo compleja la ligazón. Por su parte, Salvador Herrero destacó en primera instancia por el valor, aguantando el tipo en los avisos que le dio el animal, así como, a partir de esto, pudo dar varios muletazos de profundidad y arrimándose a la res, acabando su intervención con los aplausos por parte del público asistente.
El segundo novillo, de Hermanos Asensio, mostró varios problemas en relación a la fuerza y a la movilidad, especialmente en varas, cayéndose en varias ocasiones y dando síntomas en la muleta de estar acalambrado. El sevillano José Martínez Librero se vio limitado por las condiciones del eral en su primera intervención, mientras que en la segunda mostró mucha clase con la mano derecha y cerró administrando naturales en píldoras muy dosificadas. Por su parte, el toledano Raúl Caamaño de la Calle entró bien con el animal, subiéndole la mano y buscando atemperar los trotes del eral, le duró la suavidad en lo que llegaron los primeros enganchones, aunque tuvo también una buena tanda en su segunda intervención con la derecha.
Muy picante el tercer eral de Barcial. Un ejemplar áspero y exigente, mostrando un juego bronco en el caballo topando con fiereza, aunque no resistió en demasía la pelea en varas. Le tocó recibirlo con la muleta al peruano Jesús Mariano Herrera Martínez, que buscó hacer lidia del astado, aunque se vio superado en ambas por las dificultades de base que presentaba. El cambio llegó con Noel García Sánchez, de La Fuente de San Esteban, que descubrió la calidad del animal con la derecha y lo metió rápido en vereda, sacando una serie con cada mano de gran armonía que hicieron levantar al público; más limitado estuvo en su segunda intervención, con el animal dándole avisos por el lado izquierdo, aunque logró poderle de nuevo.
El animal que mostró más nobleza y clase fue el eral presentado por Toros de Orive. Dicho astado, a pesar de ser quizá el más pequeño de los cinco, fue el que más opciones dio, saliendo muy vivo y dando una correcta pelea en varas, aunque le faltó medio punto de fuerza a posteriori. El sanluqueño Juan Manuel Vidal fue el primero en aprovechar las cualidades del novillo, toreando con mucha ligazón y profundidad, especialmente por la izquierda, mostrando un toreo de mucho empaque en sus dos intervenciones y terminando con un trasteo con mucho estilo. Patricia Sacristán Serrano, de La Rioja, le costó estar a la altura del astado, con un primer «asalto» algo brusco y tirando de coraje en el segundo, donde estuvo más compuesta y tuvo alguna serie con la izquierda destacable, aunque sin terminar de hacerse con el eral; su mejor punto estuvo en la personalidad que transmitió, algo que agradeció el público con aplausos.
Cerró la final un voluminoso novillo de Miranda de Pericalvo, el más grande de los cinco. Entró el eral en el caballo con cierta calma y algo desfijado, aunque empujó en el momento en el que sintió la vara y le vino bien el trance, pues fue de menos a más, aunque le faltó fuerza. David Fernández Galindo, de Algeciras, tuvo un primer envite donde destacó con la derecha, mostrándose cómodo por la blandura del astado; en su segunda intervención buscó dosificar un poco los muletazos, pero se dejó al novillo demasiado encima debido a la falta de longitud de sus muletazos y le fue tarea ardua estar quieto para ligar con naturalidad. El cacereño David Gutiérrez Rosco fue en la misma tónica en su primera intervención, con muletazos cortos y unos pocos enganchones, más complejo fue el segundo «round», intentando rascar muletazos sueltos a un animal al que se le habían acabado las pilas, aunque el público agradeció esa voluntariedad.



























































































