Alejandro Talavante destaca con una oreja en el primer festival del Carnaval del Toro 2025
Enrique Ponce y Juan Ortega se vieron lastrados por las condiciones de los animales, mientras que Raquel Martín estuvo voluntariosa
El primer festival taurino del Carnaval del Toro 2025 dejó un sabor de boca algo desigual en los aficionados que, a pesar de la lluvia, llenaron hasta los topes el coso mirobrigense. Desigual también fue el juego del ganado de El Freixo, con animales uno muy blando, otros más aprovechable, uno imposible y otro exigente. De todo hubo en una tarde donde las figuras hicieron acto de presencia con un desenlace, como no, desigual.
Abrió plaza Enrique Ponce con un novillete gacho, muy festivalero, que se apagó una vez pasó por el mono-puyazo, perdiendo las manos cada dos por tres y haciendo imposible cualquier tipo de ligazón ni apenas lucimiento, más allá de algunos derechazos con muchas precauciones para que no se cayera, por parte del de Chiva; mató a la segunda, tras pinchazo, y se llevó los aplausos del público, que le había tenido en cariño en toda su intervención.
Pero si alguien recibió cariño fue Alejandro Talavante, a quién le tocó el lote más aprovechable de la tarde. Salió con ciertas reminiscencias del primero con el capote y tomó precauciones el diestro, que pidió el cambio de tercio apenas tocó la puya el lomo del novillo. Ya con la muleta, y con todo el público cantándole cada pase (alguno de forma literal) se desató al natural, mostrándose muy completo y dándose la situación para adornarse. Mató a la segunda y se llevó una oreja por petición mayoritaria del público. Los brotes verdes empiezan a ser habituales en el pacense este 2025.
Tarde gris para Juan Ortega, que le tocó un lote imposible, que rápido demostró su mansedumbre y se puso de forma bronca a la defensiva. El diestro sevillano, que llegaba con expectación, se lo quitó de en medio macheteándolo con mucho arte y matándolo rápido de una estocada; se quedó la cosa en un silencio mayoritario, acompañado por algunos aplausos y algunos pitos.
De menos a más fue Raquel Martín, quién arrancó con dos sustos en el capote ante un novillo que pedía el carnet. Al igual que hiciera con Marco Pérez en septiembre en la Feria de Salamanca, Enrique Ponce estuvo muy pendiente de ella, aconsejándola en los traspiés del primer tercio y cumpliendo su función de veterano. Tras banderillas la de Santa Marta de Tormes fue a mucho más y se hizo con el animal, teniendo una buena y voluntariosa actuación con el complicado utrero del Freixo. Mató a la segunda y, tras cuatro golpes de descabello, hizo doblar a su adversario. Ovación con petición de oreja.









