CRÓNICA Y FOTOS/ Cid de María y Jesús Yglesias salen a hombros en la novillada con picadores

Ambos novilleros tuvieron una gran actuación con dos orejas, cortando también apéndice Diego Bastos y Javier Zulueta

Tarde de disfrute para los aficionados mirobrigenses y foráneos en el coso de Ciudad Rodrigo. Cid de María y Jesús Yglesias triunfaron, con salida a hombros incluida, en la novillada con picadores del lunes de carnaval ante un buen encierro de Montalvo. Un festejo en el que los cuatro actuantes se mostraron sólidos, logrando arrancar los aplausos del público en medio de una intermitente lluvia.

Diego Bastos fue el primero en vérselas con un utrero de Montalvo, dándole un variado inicio capotero a un oponente noble y repetidor. Ya con la muleta, el de Constantina ligó con profundidad con ambas manos, sabiendo animar al público presente con su técnica para, a la postre, matar a la primera y cortar una oreja.

El mejor lote se lo llevó Cid de María, que aprovechó las cualidades del novillo, logrando templarle con mucha clase y dominando la repetidora embestida del animal. El arrimón al final, completamente en el sitio, le valió para ganar puntos antes de acertar de pleno en la suerte suprema con un estoconazo en todo lo alto. Dos orejas se llevó el de Yunquera de Henares.

Menos suerte tuvo con su lote Javier Zulueta, que no terminó de entenderse del todo con un oponente de gran tamaño, el mayor en lo que llevamos de «festejos serios» estos carnavales, al que le faltó fuerza para poder ofrecer algo más que demasiada agua en el vino. El sevillano se mostró voluntarioso, tirando del animal a trancas y barrancas para ligar un par de series aunque conseguir limpieza en el trazo con la muleta en varias ocasiones. Mató de media estocada y cortó una oreja.

La tarde se tornó aún más interesante con el debut con caballos de Jesús Yglesias. El salmantino arrancó la faena de muleta con un pequeño percance inicial del que supo reponerse rápido, instrumentando una faena de quietud y ligazón con ambas manos, mostrando clase y temperamento en su primera novillada con picadores. Mató a la primera para cortar las dos orejas y abrir junto con Cid de María la «puerta grande» de la calle Julián Sánchez.

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