Published On: 31 de mayo de 2025

CRÓNICA/ Marco Pérez se gana el respeto de Madrid, pero no las orejas

El novillero estuvo valeroso, pero muy lejos de su mejor versión en su presentación en la Plaza de Toros de Las Ventas

En esto del mundo del toro hay tardes que pueden condicionar trayectorias, tanto para bien, como para mal, y la de la tarde de viernes en la Plaza de Toros de Las Ventas ha sido una de ellas, o por lo menos era lo predispuesto sobre el papel, en el sentido del «para bien», pues la 19ª de la Feria de San Isidro estaba hecha a medida para que la presentación y despedida de Marco Pérez como novillero de la plaza de toros más importante del mundo fuera un día para la historia.

Rompió el paseíllo a las siete de la tarde con la plaza llena al completo, en la cabeza del mismo un chaval salmantino (con raíces mirobrigenses) de 17 años, de la quinta de Lamine Yamal, por poner un ejemplo, solo que el mundo en el que se maneja Marco Pérez es real en todos los sentidos. Al final los toros son eso, verdad, y como verdad, pero para todo, porque en cuanto salió el primero empezó la vista de la necesariamente exigente afición venteña. Ni documentales, ni reportajes, ni videos caseros, ni nada: Marco Pérez y el toro, el que da y quita.

Y desde aquí parte esta reseña, por señalar que lo predispuesto «para bien» no resultó realmente «para mal», si no «para regular», porque fue innegable que Marco Pérez estuvo valeroso en numerosos momentos de la tarde, pero también es innegable señalar que estuvo muy lejos de su mejor versión. Dejó pinceladas de lo importante que puede llegar a ser, pero que todavía no tiene cuajado.

Salió el primero del Freixo, de nombre «Corremantas», un utrerito del que se protestó el trapío una vez se plantó en el ruedo y que salió muy suelto de sus primeros lances con el novillero charro. Tras un defectuoso encuentro con el caballo (se picó de forma bastante mediocre durante toda la tarde) el animal se comenzó a parar y Marco Pérez se vio en el primer rompecabezas de la tarde, resolviendo por arrimarse y dejar algún muletazo de clase. El momento de matar sí que fue el gran quilombo de toda la tarde para el joven novillero, que en su primero pinchó tres veces y terminó rematando el asunto a la cuarta con una media estocada.

La espada fue protagonista también en el segundo de la tarde, un colorado de Fuente Ymbro, mucho mejor presentado que el anterior, de nombre «Tramposo». También se le vio muy suelto al animal, que sorprendió en el caballo derribando dos veces al equino, dejando en el suelo a un Alberto Sandoval que cumplió con la mediocre línea del tercio de varas de toda la tarde (y toda la feria). Vimos más de Marco Pérez en este segundo, especialmente con la mano derecha, bajándole la mano y llevándole templado, aprovechando las trazas noblonas del animal, aunque se le vio fuera de sitio en muchos tramos de la faena. Regresando al asunto de los aceros, Marco Pérez mató de una buena estocada, pero a la tercera.

Prescindibles fueron el 3º, de Fuente Ymbro, y el 4º de El Freixo. El tercero un manso con genio que cogió la sapiencia de un catedrático según avanzó su lidia y con el que Marco Pérez tuvo que usar el verduguillo por primera vez en toda la tarde. Por su parte, el cuarto tuvo demasiada agua en el vino y duró demasiado poco, aunque nos sirvió para ver otra gran pincelada del charro en sus dos primeras tandas, las únicas que le aguantó.

Y llegó el quinto, lo mejor que pudo traer Ricardo Gallardo a esta encerrona, un novillo entregado, que humilló y repitió hasta la saciedad, aunque sin demasiada clase en las embestidas durante el último tercio. Aquí vino el error de la tarde, pues le pudieron las prisas al novillero salmantino. Abrió muy bien a este utrero a porta gayola y con un quite de gaoneras tan vistoso como ceñido, empezó a calentarse la cosa y parecía que Las Ventas iban a ser como el Bernabéu en un descuento. Con la puerta grande entreabriéndose, Marco Pérez salió a darle bocaos al animal y, si bien con esa ambición propia de la edad y un valor fuera de sí, le faltó claridad, pues no supo entenderse con un novillo que era de triunfo clamoroso. Ligar le ligó con mucha solvencia, aprovechando las cualidades del novillo, pero el charro se pasó de rosca y se llevó dos volteretas a cuenta de no darle salida al animal. Un pinchazo, con media estocada y un aviso metían el cerrojazo al arco del triunfo del mundo del toro.

El sexto fue una comparsa. Fue Marco Pérez, en un arrebato comprensible por lo dura de la tarde, se asomó a porta gayola entre pitos y no se lo llevó por delante el último del Freixo de milagro. No dio demasiado de sí este último rival y la tarde se cerró de nuevo con el verduguillo y los aplausos del respetable, que de igual modo valoraron la gesta de matar seis novillos en Madrid, a modo de despedida. Queda solo una semana para tomar la alternativa en Nimes, que será un logro, pero también quedan por pulir muchas cosas.