LA COLADA EN LOS 80/90. Serie: «Bares ¡Qué lugares!»
Vicente Alonso Paniagua, bar «Wetonia», cócteles y sabrosos pinchos al lado de La Colada
Hablamos con el que fuera responsable del bar Wetonia, en la calle General Pando, al lado de La Colada, desde el año 1974. Nos cuenta cómo aprendió el oficio de barman, cómo abrió su bar y cómo recuerda la zona de La Colada en los años 80 y 90.
Vicente Alonso Paniagua es conocido por todos como Vicente del «Wetonia». Su trayectoria comenzó en El Universal con 14 años, con Antonio Custodio Paz. A los 18, se pasó al Bar Castilla, donde estuvo seis o siete años. En el año 1970, Leopoldo Gómez Castaño y Quinito le llamaron para que trabajara en El Raymond, que era de su propiedad, en la calle Colada. Fue en el año 1974, cuando decidió abrir su propio negocio. Así nació el bar «Wetonia».
Cuenta Vicente que empezó a ver casas por la zona y se fijó en una que hacía esquina entre la calle General Pando y Juan Arias. Allí había habido una cestería, la de Antonio Trinidad, y en la parte superior vivía la propietaria, una mujer llamada María que tenía varias hijas. Finalmente, alquiló el lugar en el año 1974. Ya en aquel momento estaba casado con Tina y tenía una hija, Marta. En el mismo año que abrió el Wetonia, nació su segundo hijo, Javier, en el Hospital de la Pasión. Abrieron el bar el viernes de Carnaval, 22 febrero de 1974, y su hijo nació en junio. Después, ya más adelante, tendrían un tercer hijo, Marcos.
Desde el inicio, el Wetonia fue muy conocido por sus pinchos. Tina, la mujer de Vicente, cocinaba muy bien y ofrecía un toque especial y único en sus elaboraciones. Fue famosa su ensaladilla rusa (las palomas), así como los cueros.
En los 80, realizaron una reforma integral del bar, decorándolo con junco. Fue un cambio total que ofreció al espacio su imagen característica. Estanterías, sillones, lámparas, la barra, los taburetes, …, todo realizado con el mismo material.
El horario de apertura comenzaba sobre las diez o diez y media de la mañana. El instituto «Fray Diego Tadeo» estaba ubicado en Los Sitios, en la calle Juan Arias, muy cerca del bar «Wetonia», hasta que el centro escolar fue trasladado en el año 1978 al paseo Carmelitas. Comenta Vicente: «Salían al recreo a las 11:30 y ya tenía que tener yo la barra llena de bocadillos. Y por la tarde también, todo el día los estudiantes estaban allí. Luego yo les hacía campeonatos de ajedrez, que a mí me gusta mucho. Gané trofeos de ajedrez en El Casino y en El Moderno, en uno quedé segundo y en otro quedé quinto. Siempre me gustó el ajedrez mucho».
En los años 80-90, época de mayor auge de La Colada como zona de fiesta, además de abrir por la mañana y por la tarde, también tenían abierto por la noche y no cerraban hasta las tres de la mañana. Vicente recuerda aquellos años en los que había muchísima gente en esta zona, «la hostelería ha cambiado muchísimo, aunque ahora hay bares, otros muchos han tenido que cerrar. En aquel momento, en la calle General Pando, sólo estaba yo, (…) había un señor que puso su bar al lado de las motos y Oxibisa, yo esperaba a que cerrara la discoteca por la noche porque luego subía mucha gente a verme. Cuando cerraba la discoteca, decían: ¡Vamos a Wetonia! Y Wetonia cerraba a la hora que podía, yo aprovechaba todo lo que podía. Había que hacerlo.»
Vicente es, además, gran coctelero, es especialista en preparación de cócteles, con o sin alcohol. Vicente recuerda algunos que servía en su bar: el Manhattan, el clásico de whiskey americano y vermut rojo, el Daiquiri y también el Porto Flip con vino de Oporto. Sobre todo recuerda al que él llama el Rey de los cocteles, «sólo con ginebra y unas gotas de vermú blanco seco», es decir el Dry Martini. Vicente recuerda como, siendo joven, fue a Salamanca con su mujer, entonces novia, a un bar que se llamaba El Corzo, donde «había un tal Blas» para saber cómo hacía este cóctel. Efectivamente, el Bar El Corzo, en los 60 era muy conocido por ser un bar clásico y elegante, donde su propietario Blas Moreno ofrecía cócteles y vinos a la sociedad salmantina. Antes de esto, en el año 64 aproximadamente, Vicente hizo un curso del PPO (Programa de Promoción Profesional Obrera) en El Estoril (cuando estaba en la calle Colada), con unos profesores que vinieron de la Escuela de Hostelería de Marbella. Recuerda recibir formación de ocho a doce, por la mañana. «Todos los camareros que estábamos en El Castilla: Demetrio, Sanmartín, Corona, Miguel el del Porvenir,… Nos hicieron un examen y yo quedé el primero.»
Después de una etapa posterior con su hijo al frente, reformado y con un aspecto diferente, el bar Wetonia se encuentra en el actualidad cerrado. Sin embargo, siempre nos quedarán los recuerdos del pincho matinal, el café de la tarde y la última de la noche. Vicente habla con añoranza de su trayectoria vital unida de manera indisoluble a la de este bar que ha sido testigo de la historia de los últimos 50 años años de Ciudad Rodrigo y también de la de muchos mirobrigenses que pasamos en este bar muchas horas compartiendo risas, conversación y, sobre todo, Vida.
REPORTAJE REALIZADO CON FRAGMENTOS DE ESTA CONVERSACIÓN Y EMITIDO EN RADIO ÁGUEDA AQUÍ:









