28 de julio de 2025

LA COLADA EN LOS 80/90. Serie: «Bares ¡Qué lugares!»

Juan Martín Gómez, pub «Fénix» el último de La Colada

Hablamos con el propietario del pub «Fénix», el último de la calle Colada. Nos habla de cómo comenzó a trabajar en esta zona de fiesta, del momento en que decidió abrir su propio establecimiento hostelero y del gran número de actividades que se organizaban desde el «Fénix» y en colaboración con otros bares, sobre todo en verano.

 

Juan Martín Gómez ha tenido abierto el Pub Fénix en La Colada hasta hace diez años. Entrar ahora en este lugar es como hacer un viaje en el tiempo y recordar, sobre todo, las noches de verano repletas de actividades que organizaba este establecimiento en colaboración con otros bares de la misma calle, desde concurso de chistes a karaoke pasando por verbenas, sin olvidar los famosos bingos.

Juan se inició en la hostelería en el café «El Universal», en la calle San Juan, con Antonio Custodio Paz. Empezó en el año 1969, no había cumplido todavía los 14 años y entró como aprendiz. Estuvo en este lugar, tres años, hasta que el café fue vendido al Banco de Castilla. Después se vino al Gotland, en La Colada, recién inaugurado, en el año 1972. En este establecimiento, compartió el oficio de barman con Demetrio Sanmartín. Allí estuvo 12 años y de esta época tiene el recuerdo de los combinados y cócteles que se servían.

El Gotland tenía una carta de cócteles, con y sin alcohol, muy extensa, hasta sesenta variedades. Juan realizó tres cursos de cócteles, dos en el Estoril y otro en el edificio Sindicatos (plaza Herrasti). Todos los cócteles que ofrecían eran internacionales, «tú pedías un Daikiri aquí y en Alemania y te servían lo mismo. Igual ocurría con el Manhattan, el San Francisco sin alcohol, … Había seis o siete sin alcohol y unos cincuentaytantos con alcohol», comenta Juan.

En el año 1985, se inauguró el Pub «Fénix». Lo llamaban «el último de La Colada». Eligió ese nombre porque «el ave Fénix muere y resucita. Esta casa estaba en ruinas y la compramos, mi mujer y yo, y la resucitamos». Al principio, pensó en el nombre de Manzana 20, como viene en uno de los azulejos que se puede ver en la fachada, pero al final se declinó por el Ave Fénix, que también aparece en su logotipo, que todo el mundo conoce.

 

«Los comienzos fueron muy buenos», explica Juan, «había muchísima gente, a todas horas«. Abrían a las 12 de la mañana y cerraban a las cuatro de la madrugada. Por la mañana, servían pinchos en la barra y por la tarde, venían a tomar café y a «jugar a las cartas, al ajedrez o juegos de mesa». Por la noche, el Pub Fénix era un bar de copas.

Juan recuerda esos años de los 80 en La Colada, «con muchísima gente, se gastaba mucho dinero. Lo que más se movía era la gente de la comarca, que venía los fines de semana. Como estaban toda la semana trabajando, el fin de semana para nosotros en hostelería era glorioso». Entonces no cerraba ningún día de la semana, se abría de lunes a domingo. «No se cerraba nunca, si tenía tres camareros, descansaban cada día uno. Yo al principio no descansaba, luego ya empecé a descansar los miércoles», y es que entró en vigor una normativa en la que había que cerrar un día a la semana.

Durante décadas, el Pub «Fénix» fue muy conocido  por el gran número de actividades que organizaba junto a otros establecimientos: «Raymons», «Casablanca» y «El 18». En mayo, se reunían y preparaban el calendario de fiestas. Más de 50 días, desde el 12 de julio al 1 de septiembre, con un completo programa: fiestas de bebidas, karaoke, bingo y el concurso de chistes, que tuvo una gran repercusión. Venía gente de fuera a participar en el concurso contando su chiste, Juan recuerda que incluso hablaron con el Ayuntamiento y otras entidades para que el certamen tuviera un carácter regional, pero «no encontramos apoyo por ningún sitio y a nosotros nos salía bastante caro. Dábamos hasta 100.000 pesetas de primer premio».

El concurso de chistes llamaba mucho la atención, llenaba las calles y las terrazas. El jurado estaba formado por  medios de comunicación locales y otras dos o tres personas, «se juntaban siete u ocho de jurado, pero entre ellos tampoco se conocían». Se publicitaba con carteles grandes y pequeños para que la gente tuviera el programa a mano. Juan guarda programas de diferentes años y nos muestra las actividades que se realizaban.

Con respecto a los regalos que daban en las distintas fiestas, «mucha gente pensaba que nos lo regalaban y aquí no regalaba nadie nada«, era necesario comprar en grandes cantidades para poder realizar las fiestas dedicadas a una bebida  y ofrecer regalos a los clientes. El programa festivo previsto era siempre muy exitoso, había momentos en los que era difícil cruzar La Colada de extremo a extremo, debido a la cantidad de personas que había. «Sólo veías cabezas desde arriba. Los fines de semana venía mucha gente de toda la comarca«. Había mucha más población en la zona.

Juan recuerda con nostalgia las tardes de domingos con los bingos que organizaban y a los que la gente acudía con ilusión, «desde las diez y  media hasta las doce y media, porque claro tampoco podíamos más.» Comenta Juan, que como no eran ninguna asociación, «a nosotros nos dieron mucha caña», por el tema de los ruidos. De hecho, en los últimos años tuvieron lo que denominaron «Bingo mudo», «no nos dejaban poner ni altavoces, ni micros, ni nada. Construimos unas cartulinas y unos paneles. La chica que presentaba sacaba una cartulina, con ella en alto, la gente lo veía y después lo colgaba. Así era el bingo mudo que no lo he visto en ningún otro sitio».

Juan tiene muchos recuerdos, «sobre todo de los días de Carnaval porque aquello era una locura. En Carnavales, yo no dormía nada, si acaso me sentaba una hora y punto. Entonces las peñas y toda la gente, salía mucho a la calle. Se disfrazaba mucho la gente. Nosotros también hacíamos verbenas por la tarde y por la noche. En verano, también llegamos a hacer verbenas alguna vez». 

En invierno, el pub Fénix también organizaba campeonatos por ejemplo de dardos, Juan nos muestra algunas fotografías que tiene guardadas de las entregas de premios:

El cierre del pub «Fénix» llegó en el año 2015/2016. Los dos últimos años de su existencia, según explica Juan, «cambió muchísimo. Había ido cambiando poco a poco, pero fue un cambio muy radical de la gente joven, porque las parejas cuando se casaban olvídate (…), la última generación fue distinta. (…) Crearon el botellón y el vaso en la mano. De consumir muy poco, les costaba llegar a la barra muchísimo».  Además, el tema de los controles de consumo de alcohol en carretera, que se incrementaron, hizo que la gente que venía de los pueblos, se mostrara más reticente a coger el coche cada fin de semana hasta Ciudad Rodrigo y realizar actividades que en su pueblo no hacía. También señala a la pandemia como una de las razones del declive de los bares de noche, no sólo en esta localidad sino en todo el país.

En resumen: descenso de la población, cambio generacional y, por tanto de hábitos, botellón, incremento de controles de seguridad vial y pandemia, son las razones que Juan señala para que el gran auge de la vida festiva nocturna en Ciudad Rodrigo se redujera a pocos establecimientos hosteleros, que se cuentan con los dedos de una mano en Ciudad Rodrigo.

Juan Martín, «Juan el del Fénix», afirma que los cincuenta años que ha pasado trabajando en hostelería han sido «una época muy buena», de donde guarda extraordinarios recuerdos, instantes que tejen vidas, las que muchos pasamos sentados en su terraza, subiendo y bajando La Colada, conversando con unos y con otros, con la libertad que suponía el pensar que lo que pasa en La Colada se queda en La Colada y una sensación de imágenes nítidas y claras, guardadas en el interior de cada uno de nosotros, los años de juventud.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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