13 de agosto de 2025

OPINIÓN/ ¿Necesita Ciudad Rodrigo unas fiestas de verano?

Un año más se puede observar como los dos martes festivos canalizan una cuestión para la que todos tienen opiniones

Durante este tramo del mes de agosto Ciudad Rodrigo tiende a transformarse de forma completa, no es solo por la abundancia de viandantes, que en una situación idílica y utópica debería de ser así todo el año, si no también por la amplia concentración de eventos y actividades que se engloban en la primera quincena del mes estival.

Dicha situación se magnifica cuando se llega al Martes Mayor y Martes Chico donde, más allá de la noble finalidad comercial, es el momento especial que utilizan los mirobrigenses, tanto residentes como «exiliados», para disfrutar de dos jornadas festivas con un profundo carácter local. El contexto de estos días de fiesta, tan de Ciudad Rodrigo como a su vez sueltos en el calendario al ser entresemana y, a su vez, en dos semanas diferentes, es evidente que lleva a la pregunta que nos trae aquí: ¿Necesita Ciudad Rodrigo unas fiestas de verano?

Durante estos últimos días, a raíz de lo recurrente de la cuestión todos los veranos, he ido encontrado opiniones variadas en torno a este tema entre personas de mi entorno, así como algunos comerciantes y hosteleros. La mayoría tienen una respuesta rápida: Sí, pero «de calle», al igual que los que han contestado que «No». Es cierto que no es el mejor de los barómetros (Hay una encuesta abajo de este texto), pero te sirve para ver y dar un poco de cuerda al tema.

Los argumentos a favor para este debate están basados en la lógica extraña de que Ciudad Rodrigo en verano es de las poquísimas localidades de la provincia que no tiene unas fiestas al uso, hecho derivado de que nuestra fiesta grande sea el Carnaval del Toro en invierno y que sería útil debido a que serían unas fiestas que no tendrían ese componente tan externo que tienen los carnavales (en referencia a la marabunta de gente que llega esos cinco días), este argumento se justifica en el localismo que tiene el Martes Mayor y Chico, que son las fiestas «al uso» de verano en Ciudad Rodrigo.

Por otro lado, aunque en esta época en la que vivimos cueste recordar, si volvemos al mes de julio se puede observar a la percepción como las fiestas de barrio más parecidas a unas de pueblo, como es el caso del Barrio Nuevo, fueron una muestra de esa «necesidad» popular de diversión. En este sentido julio se posiciona como un mes interesante para acogerlas, debido a lo limpio del calendario, aunque la mente sigue puesta en agosto, mes «fuerte» del verano. A cuenta precisamente del Martes Mayor me comentaron ayer una propuesta algo peculiar y era trasladar el Martes Chico al jueves de la semana del Martes Mayor, pudiendo hacer una semana «completa», quizá el formato más parecido a una semana de fiestas de verano que he escuchado.

Siempre en estos asuntos sale a colación el tema nostálgico. No es una base sobre la que esté cómodo personalmente a la hora de construir, pues la nostalgia tiende a distorsionarse por la propia naturaleza del ser humano, pero al final es también un elemento que en Ciudad Rodrigo no solo pesa, si no que a veces hasta condiciona. No vamos a recuperar la Colada, ni los bailes de Bolonia, ni nos va a pasar como a Benjamin Button, pero si que es cierto que hay marcos que no estarían tan desactualizados a la hora de configurar una programación.

¿Pero estaríamos dispuestos a pagar el peaje que podría conllevar unas fiestas de verano? Porque argumentos en contra hay y son varios: El primero es la cuestión del dinero, pues sería llamativo ver como tras que una de las cuestiones más debatidas a nivel municipal sea la disertación económica todo el mundo diera por bueno aumentar el gasto en hacer otras fiestas a parte de carnavales. Otro argumento es el posible detrimento de nuestro Carnaval del Toro, disertación que he encontrado mucho entre quiénes han dicho «no» a unas fiestas de verano. También habría que hablar, como argumento contrario, el hecho de las numerosas fiestas que se desarrollan en la comarca en el mes de agosto y que podrían competir o restarse entre sí.

La verdad es que no parece una cuestión nada fácil, pero lo que si está claro es que el propio debate en sí ha de ser planteado de forma sopesada; yo en mi caso, si se llegaran a hacer, mi mayor preocupación y anhelo es que hubiera un trabajo conjunto previo, al igual que ocurre en todos los pueblos, a través de peñas, negocios y comisiones. Si algo hace que Ciudad Rodrigo pueda tener funcionamiento, ya no solo en fiestas, si no en cualquier otro ámbito, es por medio de la colaboración, la labor colectiva y el entendimiento más allá de egos y puntos de vista dispares.

Y como en esta casa no somos de pontificar si no de escuchar, os dejo aquí abajo una encuesta para que todos los lectores podáis dar vuestra opinión (de forma anónima) sobre el tema. Publicaremos los resultados de la misma el miércoles 20 de agosto:

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