«Nos están atendiendo muy bien, muy bien», dice una vecina de El Payo desalojada y acogida en Fuenteguinaldo
Fuenteguinaldo y Robleda se vuelcan con los vecinos y vecinas desalojados de El Payo a causa del incendio
Cuando llegamos a Fuenteguinaldo, a la puerta del Polideportivo, vemos en primera línea a la alcaldesa Lourdes Palos que lleva colgada del teléfono desde las cinco de la tarde para organizar todo lo que supone la acogida de doscientas personas de forma repentina en esta población. Ella nos explica que está esperando a las fuerzas de la Unidad Militar de Emergencias, encargada de adaptar el polideportivo para que pasen la noche todas las personas que han tenido que marcharse de sus casas en El Payo, a causa del incendio.
Nos explica que el primer punto de acogida ha sido el edificio de la Mancomunidad «Alto Águeda» en cuyo patio se han extendido mesas y sillas, y donde personas voluntarias están llevando comida, agua, yogures, bocadillos y todo lo que han podido recopilar. El mensaje de difusión llegó a los guinaldeses por diversas vías, una de ellas el grupo de WhatsApp de peñas, que por cierto ya están dispuestas para las inminentes fiestas de la localidad.
La alcaldesa nos comenta que también hay personas acogidas en una de las plantas del colegio de Fuenteguinaldo y que, en principio, el alcalde de El Payo, Agapito Pascual, solicitó que diez de los mayores que se encontraban en la residencia de El Payo vinieran a la residencia de Fuenteguinaldo, pero que finalmente les han llevado a la Residencia de Diputación en Ciudad Rodrigo.
Ya en la sede de la mancomunidad, nos encontramos a decenas de personas, de todas las edades, sentadas en el edificio trasero, hablando entre ellos, muchos en francés, porque en El Payo, en estos días, los emigrantes están de vacaciones y se habla en los dos idiomas: francés y castellano (además de con palabras propias de la parla de El Rebollar).
Isabel, que vive en El Payo, nos cuenta que se enteraron por un bando, que decía que tenían que salir de casa, «que había que desalojar el pueblo porque había mucho fuego». Aunque el fuego fue comenzó sobre la una, ella nunca pensó que tuvieran que marcharse, «porque el fuego estaba muy, muy largo del pueblo, bueno una zona, la otra estaba cerquita, pero enseguida hicieron un cortafuegos y no pasaba nada.» Así lo pensaba Isabel y por eso: «yo no quería salir de casa y ha entrado la policía a sacarme de casa.»
Esta vecina de El Payo explica que vinieron en coches particulares hasta Fuenteguinaldo, «hemos venido y estamos aquí con toda la gente del pueblo estupendamente. Nos están atendiendo muy bien, muy bien«. Isabel cuenta que ha traído en una bolsita sus medicinas y una toalla «para acostarme en el suelo si llega el caso«, aunque ella piensa que al ponerse el sol «a lo mejor se apaga el fuego».
Lo cierto es que siguen llegando muchos voluntarios y voluntarias, algunos son muy jóvenes, otros no tanto. No paran. Sirven agua y fruta, ofrecen yogures, bocadillos, cortan embutido y lo reparten, se detienen a hablar con los vecinos de El Payo. Domingo es uno de ellos, habla con nosotros y nos cuenta que les están dando «lo que la gente ha podido traer, a la espera de que venga Cruz Roja o Protección Civil para la cena.» También comenta que después les ayudarán a lo que les digan, «preparar camas o lo que sea. En principio, el pueblo no tiene medios para tanta gente, tiene los locales, pero no tiene medios como tal. Por eso tenemos que hacer un esfuerzo cada cual y ya está. No podemos hacer mucho más«.
Y lo que hacen. realmente, merece la pena porque el ambiente es tranquilo, al menos en apariencia. En el polideportivo, ya ha llegado la primera avanzadilla de la UME para ver dónde pondrán todos los vehículos, los contenedores y todos los recursos necesarios para que unas doscientas personas pasen la noche.
Todo con la esperanza de que al salir el sol, tal vez, el fuego haya retrocedido, gracias al esfuerzo de muchos, y que, por fin, todas estas personas puedan volver a sus hogares.




