Published On: 14 de noviembre de 2025

Cáritas Ciudad Rodrigo reivindica en la Plaza del Buen Alcalde la Jornada Mundial de los Pobres

Se realizó la lectura de un manifiesto, así como un acto de reflexión denominado como «Círculo de Silencio»

Cáritas Diocesana Ciudad Rodrigo conmemoró en la Plaza del Buen Alcalde la IX Jornada Mundial de los Pobres, bajo el lema “Tú, Señor, eres mi esperanza”. Un acto que viene contextualizado dentro de los datos del IX Informe FOESSA, una radiografía preocupante sobre la exclusión social en España. Ambas iniciativas se entrelazan en una misma llamada: «no resignarse ante
la pobreza ni perder la esperanza en la posibilidad de construir una sociedad más justa y fraterna».

Desde Cáritas Diocesana Ciudad Rodrigo se ha organizado un acto esta mañana donde las personas participantes han realizado un círculo del silencio y un acto de reflexión sobre la realidad que existe ante las  situaciones de injusticia, falta de vivienda, precariedad laboral, soledad,… de personas que se tienen cerca.

En el acto, la directora de Cáritas Diocesana Ciudad Rodrigo, Mar Manzano ha leído un manifiesto (que se adjunta junto a esta nota de prensa) y se ha contado además con la intervención del vicario general José María Rodríguez Veleiro y representación de la Corporación Municipal de Ciudad Rodrigo: el teniente alcalde Ramón Sastre, que también ha intervenido, y las concejalas Ana María Castaño y Carmen Lorenzo.

El IX Informe FOESSA advierte sobre un proceso inédito de fragmentación social en el que las clases medias se contraen desplazando a muchas familias hacia situaciones de mucha dificultad. España mantiene además una de las tasas de desigualdad más altas de Europa, con 4,3 millones de personas en situación de exclusión severa, un 52% más que en 2007.

Ante esta realidad, el mensaje del papa León XIV para esta Jornada cobra especial actualidad. Bajo el lema del Salmista “Tú, Señor, eres mi esperanza”, el Pontífice alertó del riesgo de «acostumbrarse y resignarse» ante las nuevas oleadas de empobrecimiento. Frente a ello, invita a poner a los pobres en el centro de la mirada y a generar “nuevos signos de esperanza que testimonien la caridad cristiana”.