Published On: 15 de febrero de 2026

CRÓNICA Y FOTOS/ Tarde triunfal para Víctor Herrero y Yeferson Vanegas en Ciudad Rodrigo

Íñigo Norte sacó todo lo posible a un oponente bravo pero sin fuerzas, mientras que Fran Perera tuvo grandes detalles de calidad

La segunda de abono en Ciudad Rodrigo era para el Bolsín Taurino Mirobrigense y los Montadores de Tablaos. El festejo mixto bajo el formato de novillada sin caballos + rejoneo fue un éxito en taquilla, pues logró el lleno de plaza, en una tarde triunfal para Víctor Herrero y Yeferson Vanegas.

Abrió plaza Íñigo Norte con un bravo eral de Toros de Orive, recibiéndolo alegremente con el capote y dando visos de una gran tarde en Ciudad Rodrigo. Conforme avanzó la faena el novillo mostró una acuciante falta de fuerzas que frustró el hacer algo importante a un novillero que le sacó todo lo que podía ofrecer, destacando unos derechazos profundos y de enorme clase. Un pinchazo hondo, acompañado con el descabello, frustró la posibilidad de tocar pelo. Aplausos.

Fue Yeferson Vanegas quién tuvo su mejor tarde en Ciudad Rodrigo. Con un público agradecido de un inicio con el capote variado, se animó a poner banderillas, aunque cayó demasiado en el efectismo y eso, en divisiones mayores a esta, desluce. Con la muleta supo ligar, aprovechando el eral que le tocó, aunque metiendo varias veces demasiado pico. Este novillo de Orive es, por el momento, el mejor astado que ha pisado Miróbriga estos carnavales, de matrícula de honor; lo que le conllevó la vuelta al ruedo una vez el venezolano lo estoqueó con mucho acierto. Dos orejas.

Fran Perera, por su parte, le tocó el eral más complicado del lote, aunque sin ser realmente malo. El pacense estuvo correcto con el capote y tuvo unos compases con la muleta muy interesantes ante un oponente que bajaba poco la cara, toreando con estilo y aportando algunos detalles relevantes a nivel cualitativo. Una oreja.

Cerró la terna novilleril Pedro Caminero. El vallisoletano estuvo sin ideas con el capote y refrendó una actuación desacertada con la muleta, donde no fue capaz de mandar sobre el novillo y tuvo muchos enganchones. Lo más positivo fue su voluntad al no perder la cara en ningún momento. Mató a la primera tras aviso y se llevó algunos aplausos.

Y con esto llegó Víctor Herrero para el astado de rejones, procedente de la ganadería de El Canario. El bodonés salió con todo, consciente de la necesidad de estar bien ante un público que estuvo con él en toda la faena y le arropó de principio a fin. Quiso ajustarse en cada tramo y se hizo, a pesar de las obvias dificultades, al coso. Mató a la segunda y se llevó dos orejas muy reclamadas por el público.