Una empresa especializada elimina las pintadas vandálicas realizadas sobre la muralla
Desde el consistorio se recuerda que esta clase de actos se castigan con multas que pueden alcanzar los 3.000 euros

Una empresa especializada ha llevado a cabo en la mañana de este viernes labores de limpieza en distintos puntos del conjunto defensivo de la muralla tras la aparición reciente de varias pintadas. Para ello, se ha actuado mediante chorro de arena a alta presión, con el objetivo de eliminar dichos signos vandálicos realizados en este enclave histórico.
Estas actuaciones han sido encomendadas por la delegación municipal de Limpieza y Aseo Urbano, gestionada por Rubén Benito, quien ha recordado la importancia de preservar el patrimonio de la ciudad. En este sentido, ha subrayado que las murallas, puertas, iglesias y edificios históricos “no son un simple decorado”, sino elementos que forman parte de la identidad de Ciudad Rodrigo y que, además, cuentan con protección legal.
Desde el Consistorio se ha incidido también en las consecuencias que pueden acarrear este tipo de actos vandálicos. Según la ordenanza municipal de aseo urbano y protección de bienes, las pintadas en el Conjunto Histórico y en monumentos están consideradas infracciones muy graves, con multas que pueden alcanzar los 3.000 euros. En otros espacios de la ciudad, estos hechos se catalogan como infracciones graves, con sanciones de hasta 1.500 euros, mientras que las leves pueden llegar a los 750 euros.
Asimismo, se recuerda que, en el caso de afectar a bienes protegidos como la muralla —declarada Bien de Interés Cultural—, estos actos pueden trascender el ámbito administrativo y constituir un delito. El Código Penal contempla penas de multa o incluso prisión cuando el daño al patrimonio histórico presenta cierta entidad, además de la obligación de asumir los costes de restauración.
Por último, desde el Ayuntamiento se ha señalado que la limpieza de estas pintadas supone un gasto que recae sobre el conjunto de la ciudadanía, al financiarse con recursos públicos. Un coste que, según apuntan, podría destinarse a la mejora de servicios, espacios públicos o actividades culturales, en lugar de emplearse en reparar daños evitables.







