Se cumplen 20 años del inicio de las Edades del Hombre, el evento que cambió Ciudad Rodrigo

Dicha apertura tuvo como eje principal la visita de los por aquel entonces Príncipes de Asturias, Felipe VI y Letizia Ortiz

Un 9 de junio del año 2006 Ciudad Rodrigo inició un camino que cambiaría la ciudad para siempre. La undécima edición de las Edades del Hombre daban comienzo en la localidad mirobrigense bajo el título «Kyrios» en un inicio marcado por la visita de los, por aquel entonces, Príncipes de Asturias, Felipe VI y Letizia Ortiz, que recorrieron la ciudad y posteriormente la muestra amparados entre miles de personas por las callles.

En este sentido, la muestra llevaba más de un lustro en periodo organizativo, pues formaba parte de aquel «primer ciclo» en el que se alternó anualmente cada sede diocesana desde la primera edición del año 88/89 en Valladolid, aunque también con algún escarceo en Bélgica en 1985 y en Estados Unidos en 2002. Así llegaba a Miróbriga unas Edades del Hombre que, a su manera, supusieron lo mismo que supuso la Expo en Sevilla o los JJOO en Barcelona: Una revolución estructural a todo los niveles.

Volviendo a la exposición, la designación de «Kyrios» como lema de la muestra no era casual, pues al ser una terminación griega que significa “Señor”, sirvió como hilo conductor de una exposición centrada en la figura de Cristo y en su representación a través del arte cristiano. Entre ellos estuvo el regreso del Juan de Juni a Miróbriga, pieza reclamada por Ciudad Rodrigo con una argumentación histórica de peso y que actualmente mantiene su «exilio» en Valladolid ante la pasividad de las autoridades pertinentes.

Uno de los aspectos más destacados fue la calidad de las obras expuestas. La muestra reunió más de dos centenares de piezas que permitían recorrer cerca de mil años de historia del arte religioso. Pinturas, esculturas, orfebrería, documentos y elementos litúrgicos procedentes de templos, monasterios y museos formaron parte de un discurso expositivo cuidadosamente diseñado para mostrar la riqueza patrimonial de Castilla y León y de las diócesis portuguesas participantes.

En el aspecto más social, este evento propulsó también la creación de la Fundación Ciudad Rodrigo 2006, con el objetivo de canalizar las labores necesarias de cara a un evento de tal magnitud. Esta, además, impulsó varias actividades muy recordadas por los mirobrigenses, como por ejemplo el «Abrazo a la muralla», en el que participaron los diferentes centros educativos de la ciudad.

Otro de los elementos clave del éxito de “Kyrios” a nivel social fue la implicación de la sociedad local. Cerca de un centenar de voluntarios recibieron formación específica para atender y orientar a los visitantes. Su labor resultó fundamental para el funcionamiento diario de la exposición y fue considerada un modelo que posteriormente se aplicó en otras ediciones de Las Edades del Hombre.

 

La verdadera «revolución» de las Edades del Hombre 2006 estuvo en el plano urbanístico. El acometimiento de diferentes mejoras y actuaciones en los espacios del casco histórico fueron el punto de partida para la verdadera turistificación de la ciudad. La renovación de la muralla en torno a la zona de La Brecha fue significativa, así como las Plazas de Cristóbal de Castillejo, Herrasti y El Salvador. También en el puente mayor, donde se levantó el empedrado al completo y se adecuó el firme, y en la zona de la Av. Yurramendi, donde se edificó la famosa «Casita de Madera» como centro de recepción de visitantes.

Pero si hubo un espacio que «agradeció» en sobremanera las diferentes intervenciones fue la Catedral, principal escenario de la exposición. El templo fue objeto de diversas actuaciones de adecuación para albergar el recorrido expositivo y garantizar la correcta conservación de las obras. El resultado permitió ofrecer a los visitantes una experiencia que combinaba el valor artístico de las piezas con el extraordinario marco arquitectónico de la catedral mirobrigense.

El impacto turístico fue extraordinario. A lo largo de los seis meses de apertura, la muestra atrajo a más de 550.000 visitantes, una cifra sin precedentes para Ciudad Rodrigo. Hoteles, restaurantes, comercios y establecimientos de la ciudad experimentaron un notable incremento de actividad, generando un importante retorno económico para toda la comarca.

Veinte años después de su inauguración, Las Edades del Hombre de 2006 siguen siendo recordadas como uno de los acontecimientos más importantes de la historia reciente de Ciudad Rodrigo. La exposición dejó una profunda huella en el patrimonio urbano, en la economía local y en la memoria colectiva de los mirobrigenses, convirtiéndose en un referente cultural que marcó un antes y un después en la evolución de la ciudad.

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