12 de junio de 2026

ENTREVISTA/ Juan Carlos Sánchez: «la oportunidad de las Edades era el gran escaparate que había que aprovechar»

Hablamos con el Secretario de la Fundación Ciudad Rodrigo 2006 y uno de los nombres clave en aquella experiencia para la ciudad

¿Cómo fue el trabajo de preparación de esas Edades del Hombre del año 2006?

Hombre, es un trabajo muy laborioso que empieza mucho tiempo atrás y que tiene un grandísimo interés, por ejemplo, de D. Julián López; pero ya don Julián López el año 2003 se ha marchado y es el 2006 cuando se va a inaugurar la exposición y ha estado en Atilano. Por tanto, es la última diócesis de Castilla y León donde llegan las Edades. Lo que pasa es que la oportunidad fue buena y como hubo tantísimos visitantes, que fueron más de 500.000, pues mereció la pena la espera.

Las edades tienen su proceso, el patronato, la elección de las piezas, todo eso que lleva tiempo, pues a lo mejor un par de años antes de que se empiece a pensar. Y luego la preparación de la ciudad, que tiene que ver con la Fundación Ciudad Rodrigo, que se funda a finales del año 2004 precisamente para intentar preparar a la ciudad, entonces para acompasar a todo el mundo, para que vieran la gran oportunidad que venía a Ciudad Rodrigo y en ese sentido la Fundación hizo su trabajo y sus deberes. Por ejemplo, con ese gran curso de formación que se llamaba Formarte y un gran curso para voluntarios que participaron luego cuando se inauguró la exposición.

La Fundación también hizo un trabajo muy bonito que era la edición de una guía, la mejor guía que se ha hecho en Ciudad Rodrigo: «Ciudad Rodrigo entre Salamanca y Portugal», y por tanto los preparativos estaban hechos y yo creo que casi todo el mundo hizo los deberes.

 

¿Nos podrías describir ese primer día de las Edades del Hombre?

Pues mira, de entrada la mesa en la que firmó el Rey el libro de honor de las Edades, era una mesa del Seminario de la sala de profesores. La Fundación hizo muchas cosas y todos nos preparamos el Seminario. En ese momento nos pusimos al día en mil cosas para poder acoger a mucha gente. Entonces fue un día muy bonito: Las Edades, la inauguración, la gente… Y luego invitamos a mucha gente a que viniera, muchas parroquias, grupos de iglesia, gente de todo tipo, y vinieron y visitaron la exposición.

Nosotros le facilitamos muchísimo desde el Seminario a mucha gente que pudiera venir. Y bueno, quedaba encantada. Hicimos muchas visitas personales con muchísima gente y la exposición era magnífica. Me podría quedar con 5 o 6 piezas

 

¿Cuáles?

Pues mira, me quedaría con el Cristo del Perdón de Salvador Carmona. Una maravilla. Me quedaría con el Cristo de Juan de Juni, con alguna imagen de algún Cristo más que hubo espectacular. También con la pieza de Saucelle que se puso por primera vez la Inmaculada de Mena. Me quedaría con… Bueno, hay muchísimas piezas, muchas cruces profesionales. Bueno, me quedaría con eso. Y bueno, también con el montaje que se hizo sobre el retablo de Fernando Gallego, que el fondo fue una bendición. Y por tanto, me quedaría con casi todo.

 

«Vino por Ciudad Rodrigo en 2006 tanta gente como había venido hace 200 años con motivo de las guerras napoleónicas»

 

¿Hay momentos que recuerdes de esa exposición que tengas en la memoria de forma recurrente?

La verdad es que no de forma clara, porque es que fueron muchísimos instantes. Por ejemplo, tengo en la memoria muchísima gente que venía a ver a D. Atilano y aprovechaba para ver la exposición, por ejemplo. A veces grupos de iglesia que venían, yo qué sé, desde la Diócesis de Madrid, que venían de otro seminario, los acogemos aquí, hasta vicarios, distintos obispos que venían para ver la exposición.

Hubo mucha gente, aunque tengo un recuerdo muy bonito: Un profesor de física de la Universidad Autónoma, que vino a ver la exposición con su mujer, quedó fascinado, y luego vino dos o tres veces a hablar a los seminaristas sobre el universo. Con motivo de las Edades hubo encuentros de todo tipo, vino mucha gente con las que establecimos luego muchas relaciones. Desde luego es para recordar, y 20 años después, para ver si podríamos hacer algo más.

 

La Fundación tuvo mucho que ver con los voluntarios, que fueron quizá el motor de funcionamiento de esas Edades del Hombre ¿Cómo fue trabajar con ellos?

Bueno, fundamentalmente había muchísimos voluntarios que luego, una vez que acabaron las Edades, participaron en muchas tareas de voluntariado y jornadas en el teatro. Y a través de los voluntarios hicimos proyectos muy bonitos como Abrazo a la Muralla. Fueron cosas espectaculares que hizo la Fundación. Abrimos brechas en temas que tenían que ver con el Bicentenario, que luego ya lo han ido recogiendo otros.

Fuimos los pioneros en muchas cosas. Pero realmente, la clave de la exposición de las Edades era el Patronato de las Edades del Hombre. Entonces, el truco era que la exposición estaba muy bien hecha, muy bien montada, y que el comisario Luis Ángel de las Heras, que en paz descanse y se ha muerto este año en Zamora, que era zamorano, había hecho una selección estupenda.

Entonces, eso fue la clave. Lo que pasa es que los voluntarios dieron muy buena imagen de la ciudad; la ciudad estaba preparada, daban información a la gente, entonces todo el mundo sabía cuando tenía cualquier duda, y lo hicieron muy bien. La verdad es que es para que sentirnos orgullosos de esa contribución.

 

¿Sobre qué base se trabajaba a la hora de analizar los resultados?

Yo creo que en presencia de público se superaron con toda certeza porque después ya las Edades del Hombre, cuando fueron a otros lugares que no eran capitales de provincia, ya nunca llegaron a esa cifra, aparte que el 2007 fue muy bueno en Ciudad Rodrigo, pero el 2008 ya empezó la crisis y 2009, 2010 y 2011 fueron años muy malos de turismo y de todo en general.

Yo creo que se saldó mucho mejor de todas las perspectivas que la gente tenía, de cara a presencia de gente. Vino por Ciudad Rodrigo en 2006 tanta gente como había venido hace 200 años con motivo de las guerras napoleónicas entre 1808 y 1812. Un trasiego de gentes que probablemente se podían comparar a 400.000 personas entre ejércitos, entre acompañantes, entre todo. Con lo cual, el saldo yo creo que fue muy bueno por la respuesta de la gente.

 

«Ahí es un poco lo que está ahora la Fundación arrimando el hombro a otro tipo de proyectos»

 

¿Cuál es el antes y el después a nivel turístico de Ciudad Rodrigo antes y después de las Edades del Hombre?

Está claro que el hecho de que viniera tanta gente a ver la Catedral y a ver la exposición fue como una puesta a lo largo de la ciudad, pues hizo que el turismo experimentara un gran crecimiento. Pero ya te digo, ese crecimiento del lugar de Ciudad Rodrigo se vio truncado por la crisis. Es decir, todo lo que hubiera sido muy bueno porque como caminamos todos a lomos de gigantes, nos habíamos encabalgado a un gigante que era las Edades, disfrutamos un año más y luego el año 2008 fue todo un desastre ya.

Entonces realmente nosotros que empezamos a gestionar la Catedral, porque también fue un fruto de las Edades la Catedral. D. Rafael García Cuadrado, que en paz descanse, nos pidió a la fundación que hiciéramos un plan para hacer una gestión más profesional de la catedral y la Fundación la hizo.

 

¿En ese proceso de planificación a posteriori, hay alguna ciudad espejo que os sirviera como ejemplo?

No, yo creo que todo el mundo tenía claro que la oportunidad de las Edades del Hombre era el gran escaparate que había que aprovechar, y por tanto yo creo que fue muy bueno para muchos establecimientos y mucha gente se dio cuenta que era el momento. Es verdad que, ya te digo, esa crisis hizo que todas las ilusiones y las esperanzas se vinieran muy abajo en la parte turística, porque la parte turística es muy importante en la ciudad. Pero claro, no podemos vivir solo del turismo, es una cosa clara.

Es más, yo creo que hay muchos deberes que no se han hecho, hay muchos establecimientos que no se han actualizado, hay muchos establecimientos que están cerrados en los fines de semana o en los domingos. Bueno, habría que hacerlo ver, es una pena. Es verdad que hay poca gente, pero tendríamos que tener unos establecimientos abiertos el domingo. O sea, el domingo tú pasas por el centro de la ciudad y parece un cementerio, que es lo que dice toda la gente.

 

¿Entonces necesita Ciudad Rodrigo otras Edades del Hombre o un evento que pueda volver a recuperar esa pulsión de aquel 2006?

Otras Edades del Hombre no van a venir, o sea, eso no va a ocurrir. Y aunque ocurriera, Las Edades del Hombre irían a otros lugares, ya no solo a la ciudad, es una excepción. Imagínate que fuera a grandes pueblos de la comarca y de la provincia.

Pero ahora ya Las Edades del Hombre como proyecto ya ha dado todo lo que tenía que dar, ya no visitaría tanta gente. Este año en Zamora mismo las cifras son muy pequeñas con respecto a los 500.000 que teníamos en Ciudad Rodrigo. Pero bueno, aún así no deja de ser un revulsivo, porque si tienen 100.000 personas con motivo de un evento de estos, bueno, haría falta eventos, sí, pero lo que más necesitamos es gente que venga. Que venga a Ciudad Rodrigo porque quiera emprender, etc. Ahí es un poco lo que está ahora la Fundación arrimando el hombro a otro tipo de proyectos.

 

«lo que falta en Ciudad Rodrigo son recursos humanos y esa es nuestra gran pobreza»

 

Con el asunto sobre todo del Centro de Innovación Social, quizá que sea más bien, nunca mejor dicho, el proyecto «estrella» de estos años…

Claro, quizá en este momento la Fundación está apoyando mucho todo lo que tiene que ver con el Centro de Innovación Social. El HUB de emprendimiento a través de la Caixa, que es un proyecto que presentamos y varias cosas de estas que tienen que ver para emprender e innovar, no tanto sólo la gente que ya está aquí, sino probablemente cuando esté abierto el Centro de Innovación Socia habrá que conseguir que venga gente a instalarse, que venga gente a poder trabajar aquí.

Ese es el futuro, porque de verdad tenemos emigrantes, porque hay una cierta actividad económica, tenemos turismo, está estupendo, pero hay caminos que recorrer que tienen que ver con el Plan de la Raya, la gente se tiene que creer de verdad que hay posibilidades. Hay ayudas del Plan de la Raya que hay empresas que ni siquiera están probablemente tomando, porque lo que falta en Ciudad Rodrigo son recursos humanos y esa es nuestra gran pobreza.

 

¿Los recursos humanos?

Cada año que pasa nuestros datos son cada vez peores de población, con lo cual la vida la dan los recursos humanos, la gente. Entonces ahí estamos en un momento crítico.

 

¿Pero no es un poco como un círculo vicioso eso?

Círculo vicioso es, pero bueno, venimos de una caída de décadas por tanto, estamos cayendo, no sé si hemos llegado al fondo todavía, no sabía qué decirte, pero todavía seguimos cayendo.

 

 

 

Esta tarde presentas un libro ilustrado y es imposible no recordar aquel cómic que se hizo de la Catedral de Ciudad Rodrigo en 2006…

Sí, que lo habían editado Alberto Dávila, y no sé si era Joan Miguel, me parece.

 

Sí, pero estuviste en esa presentación, si no me equivoco…

Sí, sí, claro, porque era una cosa muy bonita. Quedan todavía, en lo obispado, quedan en la librería algunos ejemplares. Era una explicación muy bonita de la Catedral, y era un regalo muy bonito que tal. Por ejemplo, tengo la experiencia, nosotros a la salida de la Catedral, la película «Jesús Peregrino de la Luz», que se estrenó en 2004 y 2005, pues no sé, vendimos miles de DVDs. Fue una cosa muy bonita. Que es que son recuerdos inolvidables, inolvidables de las Edades del Hombre.

Este libro une teatro, une experiencia religiosa con los jóvenes con los que la hicimos, que eran distintos jóvenes de la clase de religión. Una experiencia de trabajar en las mismas aulas, unía a San Francisco. Eran todas estas cosas, con lo cual es muy bonito. Es un texto teatral, y a la vez con muchas ilustraciones de fotos de los que participaron el 8 de mayo del 2025, el mismo día que luego fue elegido el Papa, precisamente.

Y luego cuando se estrenó ese montaje en el Teatro Nuevo el día 26 de octubre de 2025, pues que fue una experiencia preciosa. Y con motivo del 125 aniversario del teatro, esa especie de prólogo que hicimos donde participó mucha gente, con cosas que se habían hecho en el teatro, muchas de ellas dirigidas por mí, otras con otros colaboradores. Y en el libro va en forma de epílogo. Estamos muy contentos, yo estoy muy contento de cómo ha quedado el libro. Y esta tarde a las 8 y media, hoy viernes, se presentará.

 

Con todo esto, cabe destacar iniciativas como las del Grupo El Manantial ¿Cómo se puede acrecentar esa pulsión, quizá del sector más joven de la población de Ciudad Rodrigo, a participar de forma voluntaria en iniciativas?

Tenemos un handicap muy grande y es que los jóvenes, son jóvenes que acaban sus estudios con 18 años, la inmensa mayoría se marchan a estudiar fuera. Con la ilusión de irse fuera, que es un espejismo, pero que es una ilusión propia de todas las generaciones. Y no se les puede volver a recuperar hasta que no pasen muchos años.

Con lo cual, es una dificultad. Pero estaría bien que todo lo que tiene que ver con que los jóvenes sigan siendo atendidos y que los jóvenes puedan seguir haciendo actividades de voluntariado, sería estupendo. Esa pulsión de ese momento, porque los voluntarios fundamentales de la Fundación no eran jóvenes, eran gente mediana de edad.

Entonces, bueno, hay que seguir ilusionando a la gente, hay que seguir haciendo camino con los jóvenes, y este libro es una prueba de ello, hacer un camino con ellos. Y no hay que perder la ilusión y la esperanza, porque somos peregrinos de la esperanza, y de ese libro, con lo cual, la esperanza es lo último que se pierde.

 

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