(VIDEO y FOTOS) Navasfrías viste con flores sus fuentes históricas en la Noche de San Juan
Por tradición, las vecinas engalanan sus fuentes durante la noche mágica
La Tierra de Ciudad Rodrigo alberga en su interior una riqueza patrimonial que va más allá de lo físico, que se cuela en lo sensorial y que forma parte de la sabiduría popular, transmitida de padres a hijos. Enmarcadas en esa cultura ancestral heredada habitan costumbres que algunos pueblos saben conservar, mimándolas con el cariño que da el pertenecer a un lugar. Muchas de estas tradiciones duermen en el regazo de las abuelas y son rescatadas del mandil cuando llega una determinada fecha o momento del año, es el caso de las tradiciones de San Juan, que en Navasfrías han sabido mantener con orgullo y de forma ejemplar.
Asistimos a la tradición de decorar las fuentes históricas con flores en la noche de San Juan. Compartimos la emoción de ir cogiendo flores prestadas de los jardines de los vecinos y vecinas, de cortar helechos y ramas para formar arcos sobre las fuentes, donde a continuación se insertarán flores diversas con colores llamativos que lucen hoy con más viveza, a pesar de la oscuridad de la noche.
Alicia nos cuenta que conoce esta tradición desde niña. En la víspera del día del patrón de Navasfrías, San Juan, las mujeres se dedicaban a adornar las fuentes mientras los varones construían la plaza de toros con carros, que también “tomaban prestados” de las casas navasfrieñas. Hoy en día, en Navasfrías ya existe un coso taurino permanente, y las mujeres son acompañadas por algunos hombres en el cometido de adornar las fuentes.
Normalmente, la decoración de las fuentes va por barrios, y son los vecinos de cada zona quienes se encargan de poner bonito el lugar. Los del barrio del Cristo, la Fuente Santa, los del barrio de Arriba, la fuente del mismo nombre, y a la fuente de Linares, la más alejada, ahora va el grupo que quiere. Resuenan en mi mente algunos versos del poeta local Tomás Acosta dedicadas precisamente a la de Linares:
“La fuente que aprendimos
de niños a mirar
su fondo y reflejarnos
mientras el beso fresco
subía a nuestra garganta.
Esa fuente que duerme
como princesa muerta
porque nadie la besa.
La fuente de mi barrio
que entre la piedra nace;
ya no la besa nadie. (…)”
Sobre la Fuente Santa o del Cristo existe una leyenda, compartimos la historia tal y como fue contada por el mismo autor de Navasfrías, Tomás Acosta Píriz en su pregón del año 2019:
«Este 24 de junio mágico, de encantamientos nos deja también en Navasfrías esta leyenda:
Una mañana de San Juan se levantó un mozo a encender el fuego.
Vio que la tinaja no tenía agua y la fue a buscar a la Fuente Santa.
Al llegar se levantaba la marea y allí, sentada había una señora misteriosa que vestía como una reina, telas de seda y plata que dejaban entrever su piel blanca.
Llevaba melena frondosa y suelta sobre los hombros, ojos brillantes y azules.
Portaba un cestillo y sobre unos paños, alhajas, peines, zarcillos, perlas, anillos, mucho oro y plata.
El mozo permaneció ensimismado con el cántaro en la mano y la cara pálida.
– Coge una prenda galán, le dijo la señora. ¡Y Habla!
No se atrevía a escoger nada al pie de tan bella dama,
el perfume y su gentil cuerpo lo enamoraban.
Por fin dijo:
¡Quiero esas tijeras de plata labrada ¡
¡Para cortar tu torpe lengua ¡, le dijo ella,
y desapareció llevándose al mozo.
Así quedaron los dos encantados en la Fuente Santa.
Si hubiera escogido un peine para peinarla o el anillo para desposarla,
habría desencantado a la tal señora.
Las tijeras fueron su perdición.
Ahí están y siguen encantados hasta que alguien en otra mañana de San Juan sepa escoger la prenda acertada para ser ambos rescatados del agua.»
Y de esta manera comienza San Juan en Navasfrías, entre rosas, hortensias y margaritas que en la noche mágica adornan las fuentes de agua bendecida por la luna creciente y el olor a tomillo de la hoguera, que este año no sucedió debido a la alerta meteorológica.
En el camino, entre una fuente y otra, me cuentan que en la madrugada siguiente, dos Juanes y dos Marías volverán a pasar por una rama quebrada a una niña con hernia inguinal, repitiendo el ritual tantas veces realizado con el fin de curar su dolencia. También, me cuentan que serán muchas las que se levanten al alba para lavarse el rostro con la primera agua del día de San Juan, líquido precioso bendecido. Y mientras, asisto a todos estos hermosos encantamientos pienso: “¡Qué suerte la mía por poder compartir el instante!”.
Para finalizar un vecino comparte conmigo unos versos, escritos en el habla de antaño por estas tierras, estamos a las puertas de la fiesta grande de Navasfrías, esto decía:
“Poema rayanu.
Ya cheira a jumo la era,
que San Juan yasta chegandu;
Navasfrías vai chamandu
a toa la xente fiestera.
La noite, toda enteira,
s’ enflora, lus tremelandu,
y el quinto vai levantandu
o lume na cabaceira.
Don Paco diz o pregón,
a charanga vai ruxindu,
y o toro baixa da raia.
Corre o mozu sin perdón,
que o brío vai sacudindu…
¡San Juan manda, y nadie falla!” (JMP)
Rebeca Jerez Hernández

































