8 de agosto de 2026

La emoción también construye comunidad en Ituero de Azaba

Representada «Juan, el espíritu del amor» en la iglesia de la localidad, en la víspera de las fiestas patronales

Las grandes comunidades no se construyen únicamente alrededor del trabajo o de las fiestas. También nacen de los momentos en los que sus vecinos comparten una emoción. La representación de “Juan, el espíritu del amor” en la iglesia de San Silvestre de Ituero de Azaba volvió a demostrar el extraordinario poder que tiene la cultura para reunir a las personas.
La función, incluida en la gira impulsada por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca con motivo del Año Jubilar de San Juan de la Cruz, llegó al municipio gracias a la colaboración del Ayuntamiento, la Parroquia y la Diócesis de Ciudad Rodrigo.
Durante la representación, la iglesia acogió algo más que un espectáculo teatral. Se convirtió en un espacio donde decenas de vecinos vivieron al mismo tiempo las mismas preguntas, los mismos silencios, las mismas sonrisas y la misma emoción. Ese es uno de los grandes valores del teatro: no solo cuenta historias, sino que crea una experiencia compartida que permanece en la memoria colectiva.
Los cinco intérpretes lograron establecer una conexión muy especial con el público mediante una puesta en escena en la que la música en directo, la poesía y la interpretación dialogan con la belleza del templo y con la sensibilidad de quienes ocupan sus bancos.
La respuesta de los asistentes fue tan elocuente como sincera. Una larga ovación puso el broche final a una tarde en la que el patrimonio, la cultura y la participación vecinal volvieron a encontrarse bajo el mismo techo.
En pueblos como Ituero de Azaba, donde cada vecino cuenta y cada encuentro tiene un significado especial, el teatro demuestra que sigue siendo mucho más que un entretenimiento.

Es una forma de fortalecer los vínculos de una comunidad. Y quizá ahí resida su mayor fuerza: en conseguir que, durante unas horas, muchas personas distintas descubran que una misma emoción también puede convertirse en un lugar de encuentro.
Y por sorpresa, una emoción más se sumó a la tarde teatral. Jesús Rodríguez del Pozo fue homenajeado por el equipo del montaje “Buscando a Nebrija” y, en representación, Javier de Prado, antes de la presentación, le hizo un obsequio como recuerdo de ese proyecto que se cerró el pasado diciembre en Navasfrías con 300 representaciones y del que Jesús había sido la semilla.

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