En Cabrillas la cultura también sabe regalar
Representación de «Juan, el espíritu del amor» en la iglesia de la localidad
En Cabrillas, la cultura llegó sin hacer ruido. Llegó hasta la iglesia de La Purísima, abrió sus puertas y convirtió durante unas horas un espacio conocido por todos los vecinos en un escenario para la música, la poesía y el teatro.
La localidad acogió una nueva representación de “Juan, el espíritu del amor” de Denis Rafter, dentro de la gira impulsada por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca con motivo del Año Jubilar de San Juan de la Cruz. La iniciativa contó con la colaboración del Ayuntamiento, la Parroquia y la Diócesis de Ciudad Rodrigo.
Hay una palabra que define especialmente bien el espíritu de esta gira: regalo.
No porque la cultura no tenga un coste. Lo tiene, y detrás de cada función existe un importante esfuerzo de artistas, técnicos, organizadores y responsables municipales. Pero el resultado final se ofrece al público con una idea mucho más hermosa: compartir.
Compartir una obra. Compartir la música. Compartir la poesía. Compartir un espacio. Y, sobre todo, compartir una emoción.
En cada pueblo la representación adquiere una dimensión diferente porque cada público aporta su propia sensibilidad. En Cabrillas, los espectadores acompañaron la función con esa atención que tantas veces caracteriza al público de nuestros municipios pequeños y respondieron al final con el aplauso reservado para aquello que realmente ha conseguido emocionar.
Después, los artistas recogerán sus instrumentos, los técnicos desmontarán el escenario y el equipo emprenderá nuevamente el camino hacia otro pueblo.
Pero quedará algo.
Quedará la conversación de los vecinos al salir de la iglesia. Quedará la música en la memoria. Quedarán los versos de San Juan de la Cruz. Quedará, quizá, esa sensación difícil de explicar de haber vivido durante un rato algo distinto de lo habitual.
Eso es también hacer cultura.
En una provincia formada por cientos de pequeños municipios, acercar experiencias artísticas de calidad significa decirle a cada comunidad que también merece recibir belleza, pensamiento y emoción.
Cabrillas fue, una vez más, destinataria de ese regalo.
Porque la cultura tiene muchas formas de llegar a un pueblo. Y una de las más hermosas es aquella que llega sin pedir nada a cambio, salvo que alguien esté dispuesto a abrir la puerta, sentarse, escuchar y dejarse emocionar.











