Morasverdes: del agua de los molinos al alimento de la palabra
Representación «Juan, el espíritu del amor» en la iglesia parroquial de esta localidad
El río Morasverdes ha marcado durante siglos la vida de esta localidad. Su corriente permitió levantar numerosos molinos harineros que aprovechaban la fuerza del agua para transformar el cereal.
Aquellos molinos forman parte de la memoria del pueblo.
Y quizá esa memoria ayude a entender de una manera especial lo sucedido en la iglesia de San Bartolomé, donde se representó Juan, el espíritu del amor de Denis Rafter.
La actuación forma parte de la gira promovida por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca con motivo del Año Jubilar de San Juan de la Cruz y contó con la colaboración del Ayuntamiento, la Parroquia y la Diócesis de Ciudad Rodrigo.
El escenario fue especialmente simbólico.
En Morasverdes, el agua transformaba el grano.
En San Bartolomé, la palabra transformó durante unas horas el silencio en música, poesía y emoción.
Y apareció inevitablemente el pan.
El pan de cada día, vinculado a la antigua actividad de los molinos, y el pan de la Eucaristía, presente en la vida de la iglesia. Dos dimensiones diferentes que encuentran un punto de encuentro en una misma idea: alimentar.
Porque una comunidad no vive solamente de aquello que necesita para subsistir. También necesita historias, música, conversación, belleza y lugares donde encontrarse.
Los vecinos pudieron disfrutar de la representación y respondieron al finalizar con sus aplausos a los cinco intérpretes.
Pero esta tarde cultural tuvo también otros protagonistas menos visibles: los dos párrocos que atienden Morasverdes y varios pueblos de la zona. Su apoyo a la gira y su compromiso con la cultura han sido constantes. Su implicación demuestra que las iglesias pueden seguir desempeñando una función de encuentro mucho más amplia que la estrictamente religiosa.
Abrir las puertas de un templo para que llegue el teatro significa reconocer que el patrimonio tiene vida cuando se utiliza y que una comunidad necesita espacios donde reunirse.
Morasverdes conoce bien la importancia de transformar.
Lo aprendió durante siglos junto al río, cuando el agua hacía girar los molinos y convertía el cereal en harina.
Ahora la transformación es otra.









