Inaugurada la 29ª Feria de Teatro en Ciudad Rodrigo con un recuerdo especial a José Manuel de Luis Esteban
El funcionario mirobrigense fue uno de los grandes benefactores de la feria en sus inicios a la hora de ser acogida por la Junta

La 29ª Feria de Teatro en Ciudad Rodrigo ha levantado oficialmente el telón hoy martes, convirtiendo nuevamente a la localidad mirobrigense en uno de los principales puntos de encuentro de las artes escénicas del occidente peninsular. La inauguración institucional reunió al consejero de Cultura, José Alberto Díaz Pico; al Alcalde de Ciudad Rodrigo, Marcos Iglesias; al presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias; y al coordinador de la Feria de Teatro, Manuel González Fernández, quienes incidieron tanto en la dimensión cultural del encuentro como en su importancia como mercado profesional para las compañías.
La jornada inaugural estuvo, sin embargo, marcada por una noticia conocida durante la mañana: El fallecimiento de José Manuel de Luis Esteban, a los 87 años, mirobrigense estrechamente ligado a la Feria de Teatro desde su nacimiento y uno de sus espectadores más fieles.
Manuel González Fernández quiso recordarle antes del comienzo de las intervenciones institucionales, definiéndole como una persona que había acompañado al certamen desde su creación y como una suerte de “padrino” de la Feria de Teatro. “Para nosotros ha sido una mano amiga, una mano invisible, que siempre nos ha apoyado y ha confiado en la Feria de Teatro”, señaló.

El coordinador recordó además que José Manuel de Luis, Hijo Predilecto de Ciudad Rodrigo, había mantenido hasta sus últimos momentos su interés por una cita que formaba parte de su calendario cada verano. De hecho, según explicó González Fernández, todavía el día anterior, mientras se encontraba convaleciente y a la espera de recibir el alta después de un ingreso hospitalario, había preguntado a su hijo por sus entradas para la Feria de Teatro.
“Esa ilusión creo que nos la contagia a todo el mundo”, expresó el responsable del certamen. La organización quiso rendirle homenaje colocando un ramo de flores en una de las butacas que ocupaba habitualmente durante las representaciones.
Pese a la tristeza por su fallecimiento, la Feria decidió mantener el carácter festivo de la apertura, convencida de que así lo habría querido el propio José Manuel de Luis. “Seguramente él querría que este día siguiese siendo un día de celebración”, afirmó González Fernández, quien definió el inicio de esta edición como una jornada “de celebración de la vida, del arte y de la amistad”, conceptos que vinculó directamente con el propio significado del teatro como comunicación, comunidad y cultura.
Casi 700 profesionales acreditados

Más allá del componente emocional de la jornada, la inauguración dejó también algunos de los principales números que dimensionan la importancia alcanzada por la Feria de Teatro. Manuel González Fernández detalló que para esta edición se encuentran acreditadas 282 entidades profesionales, lo que supondrá la presencia en Ciudad Rodrigo de alrededor de 700 profesionales de las artes escénicas durante estos días.
“No solo consolidamos, sino que se incrementa poquito a poco el número de entidades profesionales acreditadas”, explicó, apuntando a las limitaciones existentes tanto en materia de alojamiento como de espacios para poder aumentar todavía más la participación. Una circunstancia que plantea, según señaló, un nuevo reto de futuro junto a las instituciones para estudiar cómo puede continuar evolucionando el proyecto.
La programación de la XXIX edición está formada por 46 compañías que ofrecerán 60 funciones, sin contar los espectáculos incluidos dentro del programa de animación infantil Divierteatro, que vuelve a desarrollar diariamente numerosas propuestas destinadas a los niños y niñas participantes.
Dentro de esas 46 compañías, 17 proceden de Castilla y León, alrededor del 40% del total. Una representación regional que la organización considera especialmente significativa para mostrar “la fuerza del talento y de la producción regional”.
“Vamos a mostrar cómo en Castilla y León se están haciendo espectáculos de altísimo nivel, de altísima calidad”, subrayó Manuel González Fernández, quien confía en que el escaparate mirobrigense sirva para que estas producciones puedan posteriormente ser conocidas y contratadas en otros puntos del país.
Nueve de cada diez compañías consiguen contrataciones

Precisamente la función de la Feria como mercado de las artes escénicas volvió a convertirse en uno de los argumentos principales durante su inauguración. Según los datos manejados por la organización a partir de anteriores ediciones, nueve de cada diez compañías participantes cierran contrataciones durante los cuatro meses posteriores a presentar su espectáculo en Ciudad Rodrigo.
El coordinador resumió el atractivo que sigue despertando Ciudad Rodrigo entre compañías y profesionales recurriendo a una expresión popular: “Algo tendrá el vino cuando lo bendicen, porque si todo el mundo quiere venir a Ciudad Rodrigo y todas las compañías quieren exponer sus espectáculos en Ciudad Rodrigo, por algo será”.
Además, resaltó que el proyecto cuenta este año con la colaboración de hasta ocho instituciones públicas, una circunstancia que, a su juicio, demuestra que la Feria ha conseguido trascender tanto el ámbito local como el regional para adquirir una dimensión nacional.
Ciudad Rodrigo, “un gran teatro”

El alcalde de Ciudad Rodrigo, Marcos Iglesias, volvió a reivindicar durante la inauguración la particular relación existente entre la ciudad y un certamen que alcanza ya sus 29 ediciones.“Es un orgullo y todo un honor que se pueda realizar una nueva edición de la Feria de Teatro en Ciudad Rodrigo”, afirmó el regidor, agradeciendo el respaldo de la Junta de Castilla y León y del conjunto de instituciones y profesionales implicados.
Iglesias defendió que Ciudad Rodrigo constituye “el marco ideal” para la Feria, no solamente por tratarse de la localidad en la que nació el proyecto, sino por la apropiación social que los propios mirobrigenses han hecho de la cita.
Aunque institucionalmente se encuentre bajo el amparo de la Junta de Castilla y León, el alcalde aseguró que la Feria es también “patrimonio de los mirobrigenses y de todos aquellos que se acercan a nuestra ciudad en estos días”. Durante esta semana, añadió, Ciudad Rodrigo pasa a convertirse en “el centro de la cultura y especialmente de las artes escénicas”, con una repercusión que supera ampliamente los límites de la propia localidad.
“Nuestra ciudad se convierte en un gran teatro”, resumió Iglesias, vinculando la singularidad del certamen con el propio conjunto histórico-artístico mirobrigense, que durante estos días “levanta el telón” para transformar calles, plazas y espacios patrimoniales en escenarios.
El alcalde apuntó asimismo a la doble dimensión del encuentro: por un lado, como feria y mercado profesional de artes escénicas y, por otro, como auténtico festival ciudadano capaz de reunir a más de 30.000 espectadores.
“El milagro de finales de agosto”

Por su parte, el presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias, calificó la cita mirobrigense como una feria “mítica” no solamente dentro de Castilla y León, sino también en el conjunto de España. Iglesias puso especialmente en valor que un acontecimiento de estas características se desarrolle desde una localidad como Ciudad Rodrigo, demostrando “cómo desde lo pequeño, desde un municipio pequeño, se pueden hacer grandes eventos en el espacio rural”.
El presidente provincial reconoció el papel fundamental desempeñado por la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, a los que señaló como los “grandes pilares” de la Feria, además de agradecer el trabajo realizado por la Corporación municipal y los trabajadores del Ayuntamiento para hacer posible la celebración del encuentro.
Javier Iglesias incidió además en que la Feria es “mucho más que cultura”, al combinar la capacidad de emocionar al público con una vertiente económica y profesional determinante para las compañías. “Esta Feria es la impulsora, la palanca de cambio de la industria del teatro”, manifestó, recordando que detrás de cada espectáculo existe también una actividad empresarial y numerosas familias que dependen profesionalmente de las artes escénicas.
Por ello, definió lo que sucede cada año en Ciudad Rodrigo como un “círculo virtuoso” y “el milagro de finales de agosto en la industria del teatro en el conjunto de Castilla y León”. También reservó una parte especial de su intervención para los espectadores mirobrigenses, cuya vinculación con el certamen considera imprescindible: “Sin su aliento, sin su cariño, sin su presencia y sin sus aplausos, la Feria hubiera sido otra cosa”.
Una cita “imprescindible” para las artes escénicas

El consejero de Cultura, José Alberto Díaz Pico, participó por primera vez en la inauguración de la Feria desde su reciente nombramiento, aunque ya conocía previamente el certamen. Díaz Pico definió Ciudad Rodrigo como una “cita imprescindible para el panorama del teatro en el occidente peninsular” y destacó una trayectoria de 29 ediciones que ha conseguido reunir año tras año a profesionales, compañías, programadores y público.
El consejero incidió igualmente en el peso de las producciones castellano y leonesas dentro de esta edición, con 17 compañías de la Comunidad, y animó tanto a mirobrigenses como a visitantes a participar activamente durante los próximos días.
De esta forma, y con el recuerdo a José Manuel de Luis inevitablemente presente durante su primera jornada, Ciudad Rodrigo vuelve a levantar el telón de su Feria de Teatro, una cita que durante los próximos días repartirá espectáculos por diferentes espacios de la ciudad mientras reúne a centenares de profesionales y miles de espectadores en torno a las artes escénicas.
«Autorreverse» abre el ciclo teatral de la Feria

Tras la apertura, se dio paso a la primera obra, donde Perigallo Teatro interpretó Autorreverse, una propuesta protagonizada por dos personajes que se encontraron con el público en mitad de un desierto, entendido como un espacio simbólico desde el que trataron de conocerse en profundidad y dejar de huir de sí mismos. Javier Manzanera y Celia Nadal encarnaron a esta pareja que, en su intento por avanzar y comprenderse, tropezó una y otra vez con el olvido de aquello que verdaderamente importaba.



































