Ya se puede pasear por la plaza de Amayuelas tras la finalización de la segunda fase de las obras
Aún queda por colocar la cruz central, uno de los detalles característicos de esta ubicación, que está siendo restaurada en este momento
La segunda fase de las obras de la Plaza Amayuelas ya ha finalizado. La plaza se encuentra desde hace unos días abierta y disponible para su paseo y disfrute. Aún queda la característica cruz central por instalar que se encuentra en proceso de restauración.
La cruz lleva ya varios meses desmontada y fue llevada a un taller de restauración. Con respecto a esta cruz el proyecto afirmaba los siguientes aspectos:
«La cruz monumental realizada en chapa calada y forja está mutilada en su estado actual. Ha perdido 2 angelotes que portaban sendos farolillos, dos ménsulas de forja, así como muchas de las flores de azucena que la adornaban. El proyecto se propone restaurarla reponiendo todos los elementos perdidos, de los que tenemos constancia por fotografías históricas. También está previsto reorientarla hacia la muralla y devolverles la iluminación a los farolillos.
Se desmontará para llevarla al taller de restauración, se decapará y se restaurará la chapa original soldando los elementos rotos o dañados, reponiendo las piezas perdidas. Se tratará finalmente con pintura al oxirón en gris antracita antes de remontarla sobre el pedestal de piedra de Ciudad Rodrigo y conectarla a la red eléctrica. A los pies de la cruz se recibirá la placa de mármol blanco que se desmonta del paramento de la muralla, de modo que se resignifique el monumento como recuerdo a los caídos en la gesta bélica de la brecha pequeña que liberó la ciudad de los franceses en 1812.»
La intervención ha sido realizada por la empresa EDYCIBA,S.L, por valor de 157.770,17 € IVA incluido. La remodelación busca que su distribución final genere espacios sombreados, maximizando la provisión de esta ampliando el espacio de la superficie ajardinada y plantación de especies vegetales autóctonas y de bajo consumo hídrico. El objetivo es generar «espacio de encuentro y descanso» a la propia entrada del casco histórico, la brecha pequeña de la Guerra de la Independencia, muy importante durante el Sitio de 1812 y la posterior liberación de la plaza.








