ARTÍCULO/ Aquel diablo en la Catedral de Ciudad Rodrigo que llamó la atención de Federico García Lorca
Con motivo del estreno de «La Bola Negra» esta tarde, hacemos un repaso a una hipotética visita del granadino a Miróbriga

Héctor María García Jerez – Noticias Ciudad Rodrigo
El acontecimiento cultural del fin de semana tanto en Ciudad Rodrigo, como en España, es el estreno en cines de «La Bola Negra», el nuevo largometraje escrito y dirigido por Javier Calvo y Javier Ambrossi, ‘Los Javis’ que es candidato al Óscar y que toma como punto de partida una de las últimas obras inacabadas de Federico García Lorca. En torno a la figura del granadino ha habido siempre algunas incógnitas que conocemos todos, aunque otras, por mera localía, son debidas de tomar en cuenta. Esta en concreto es la hipótesis de la visita de Lorca a Ciudad Rodrigo en algún momento de su vida.
Entienda el lector este artículo como un ejercicio de suposición (e incluso de imaginación) en lugar de un hecho 100% empírico. Hay indicios más que solidos que pueden sostener a Lorca en Ciudad Rodrigo, sin embargo, una fecha concreta, una simple línea o una muestra gráfica de dicha visita siguen siendo misterios que no permiten afirmarlo de forma «pericial».
Este tema concreto ya ha sido objeto de mención y debate estos últimos tiempos. Sin ir más lejos, así lo hizo Florencio Maíllo en la charla que dio en la Casa Municipal de La Cultura el pasado 2024, , donde afirmó con rotundidad que la visita de Lorca a Ciudad Rodrigo se produjo en el viaje que realizó el autor de cara a la preparación de la obra «Peribáñez y el comendador de Ocaña», un montaje del Club Anfistora dirigido por Pura Ucelay, estrenado el 25 de enero de 1935 en Madrid.
Si hay que escoger una coartada sobre la visita de Lorca a Ciudad Rodrigo esta, sin duda, es la más interesante. El granadino visita Salamanca a lo largo de su vida varias veces, todas ellas bien documentadas, sin embargo, esta de 1935 no solo es la más enfocada a la provincia, si no la única en la que hay una cercanía real con la ciudad del Águeda, pues en las otras ni se le aproximó.
En enero de 1935, pocos días antes del estreno de Peribáñez y el comendador de Ocaña, Lorca emprendió junto a Pura Ucelay, Agustín de Figueroa y otros acompañantes un viaje en automóvil por localidades de Cáceres y Salamanca. El objetivo estaba en la búsqueda de trajes tradicionales, canciones populares y elementos del folclore que pudieran trasladarse al montaje teatral.
El propio Lorca explicaría después que habían ido expresamente a Montehermoso y La Alberca para conseguir indumentaria auténtica. Las fuentes relacionadas con la obra mencionan también prendas procedentes de Plasencia y Aceituna, mientras que el testimonio posterior de Pura Ucelay, permite fijar otra de las etapas: Después de abandonar La Alberca, el grupo se dirigió a Béjar, donde pasó la noche, (según señala Isabel Bernardo en «El Tiempo Inventado») y hasta aquí… todo lo probado.
A partir de este aspecto, ya entramos en supuestos y la inclusión de Ciudad Rodrigo en dicha ruta es entendible de dos maneras: La más interpretada es que después de pasar la noche en Béjar, la expedición se dirigió directamente a Ciudad Rodrigo antes de regresar a Madrid. Un recorrido que hubiera de hacerse de forma voluntariosa, pues Béjar al parecer es el último destino «fijo» que se conoce, por lo que desde ahí se retorna a Madrid, recorrido que se hacía en términos técnicos de forma más corta y cómoda por Salamanca Capital, no por Ciudad Rodrigo.
La otra manera, que a mi juicio tiene más sentido dentro de las conjeturas, es que Ciudad Rodrigo fuera una parada antes de La Alberca, tras haber salido desde las localidades extremeñas de Montehermoso o Aceituna. Es una ruta geográfica y temporalmente más coherente, aún teniendo la alternativa en aquella época de ir por la línea de Las Hurdes, utilizada (en parte) durante la visita real de Alfonso XIII en 1922.
¿Y por qué preferir esta? Porque si bien la ruta por Ciudad Rodrigo era más larga que las de Las Hurdes, esta podía ofrecer una sucesión más continua de carreteras consolidadas y en mucho mejor estado, mientras que la alternativa más directa por Las Hurdes obligaba a internarse en una red montañosa y peor conectada desde Montehermoso, que en 1935 aún carecía de varias conexiones claves en la actualidad. Todo esto teniendo en cuenta además que el viaje se hizo en pleno invierno y que el vehículo de Agustín de Figueroa iba lleno de ocupantes.
El «diablo tocando cuernas»

Manuscritos de Federico García Lorca con la referencia a Ciudad Rodrigo y al «diablo tocando unas cuernas». El Tiempo Inventado, Isabel Bernardo
Pero toda esta reconstrucción tendría poco más valor que el de un juego de mapas y carreteras si no hubiera un elemento que incita a introducir Ciudad Rodrigo en la ecuación. Y ese elemento salió directamente de la mano de Federico García Lorca.
Entre la documentación conservada del poeta por parte de la Fundación «Federico García Lorca», en Granada, aparecen unas breves anotaciones manuscritas, sin fecha conocida, en cuya parte superior puede leerse una referencia tan escueta como concreta: «Ciudad Rodrigo. Capitel del claustro. Diablo tocando unas cuernas». Un detalle concreto y en un lugar claro, más explícito no pudo ser el bueno de Federico.
Florencio Maíllo interpreta precisamente estos apuntes como prueba de que Lorca estuvo en Ciudad Rodrigo y llega a incluir la localidad dentro de aquel viaje de enero de 1935. Isabel Bernardo, por su parte, es algo más prudente: Considera que las anotaciones llevan a pensar que Lorca estuvo ante ese capitel de la Catedral, pero reconoce que no es posible fechar la visita. A juicio del que escribe este artículo, sin poder demostrarlo de forma empírica, una anotación así de un elemento tan concreto es más que una obviedad, si bien es cierto que de casualidades la vida está llena.
Si esa visita se hizo durante el viaje de enero de 1935, más teniendo en cuenta que Lorca el 18 de enero ya estaba en Madrid de vuelta, no sería descabellado pensar que estuvo en la Catedral durante la víspera de San Antón (17 de enero) o algún día antes, probablemente de paso. Aunque si vio ese diablo con sus propios ojos tuvo que recorrer el claustro a conciencia, pues este se encuentra en un capitel situado en el extremo de uno de sus ventanales góticos. Solo localizable a simple vista desde el interior del patio.
Una conexión para la universalidad

Imagen del Botón Charro durante el homenaje a Dámaso Ledesma


