La asociación «Vadelaolla» de Villar de la Yegua reúne a una treintena de socios en una jornada de convivencia y salud en el balneario de Retortillo
La asociación continúa firme en su propósito de dinamizar la vida cultural y social del municipio
La asociación «Valdelaolla» de Villar de la Yegua continúa firme en su empeño de dinamizar la vida del municipio, combatir la soledad y ofrecer a sus vecinos momentos de encuentro y disfrute . Este pasado jueves 15 de octubre, la cita tuvo un marcado acento de bienestar e historia personal: un grupo de más de treinta «potrosos» disfrutó de una completa jornada de convivencia y relax en las instalaciones del Balneario de Retortillo.
El grupo pudo disfrutar de los beneficios de las reconocidas aguas termales del balneario, de naturaleza mineromedicinal, nitrogenadas y sulfuradas, famosas desde antiguo por sus propiedades sedantes, relajantes y especialmente dedicadas al cuidado de las articulaciones y el bienestar general. Sumergirse en la piscina termal no sólo sirvió para cuidar la salud y renovar energías, sino también para compartir risas y confidencias a remojo.
Reencuentros con sabor a nostalgia
La jornada estuvo cargada de momentos de profunda emoción. Entre ellos, el bonito reencuentro de antiguos vecinos de Villar de la Yegua que hoy residen en Aldehuela de la Bóveda y que volvieron a abrazar a paisanos con los que no coincidían desde hacía más de cuarenta años, compartiendo recuerdos e historias de juventud como si el tiempo no hubiera pasado.
Asimismo, la visita tuvo un significado muy especial para Geli y Paqui, dos vecinas del pueblo que trabajaron en su día en el propio balneario y que ayer tuvieron la oportunidad de reencontrarse y fundirse en un emotivo abrazo con antiguas compañeras de trabajo.
Tras la comida, la sobremesa discurrió al más puro estilo de Villar de la Yegua: con animadas partidas de cartas, charlas de café y ese ambiente cálido que define a las actividades de la asociación. Un día redondo donde la salud, el recuerdo y el afecto entre vecinos volvieron a demostrar el verdadero valor de la comunidad rural.
(Fotografías y texto: Mónica Palacios)









