Martín de Yeltes descubre el humor de San Juan de la Cruz
«Juan el espíritu del amor» fue representada este viernes en la iglesia parroquial de Martín de Yeltes
La figura de San Juan de la Cruz suele aparecer asociada a la poesía mística, al sufrimiento, a la cárcel y a una profunda búsqueda espiritual. Sin embargo, “Juan, el espíritu del amor” recuerda que detrás de esa imagen solemne existió también un hombre y que su historia puede contarse desde diferentes emociones.
La representación de la obra escrita y dirigida por Denis Rafter en la iglesia de San Martín de Tours de Martín de Yeltes permitió descubrir precisamente esa otra dimensión. Entre los momentos de mayor intensidad aparecen escenas cargadas de humor, especialmente a través de Sor Amma, interpretada por Tita Reyes, que consigue que el público sonría y que la historia respire antes de volver a sus asuntos más profundos.
El humor tiene en el teatro una función mucho más importante de lo que pudiera parecer. No solo sirve para entretener. Ayuda a crear cercanía entre los personajes y los espectadores y permite abordar cuestiones difíciles sin convertirlas en un discurso excesivamente solemne.
En esta obra resulta especialmente significativo porque San Juan de la Cruz vivió situaciones de enorme dureza. Conoció la incomprensión, la prisión y el aislamiento, pero también dejó una obra marcada por la belleza, el amor y la esperanza. Denis Rafter ha construido un espectáculo en el que esas diferentes dimensiones conviven y en el que la música, la poesía, la interpretación y el humor forman parte de un mismo relato.
La actuación de Martín de Yeltes se enmarca en la programación promovida y patrocinada por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca. La invitación del Ayuntamiento, la colaboración de la Parroquia y el apoyo de la Diócesis de Ciudad Rodrigo hicieron posible que la representación llegara a la localidad y que la iglesia de San Martín de Tours acogiera una nueva propuesta de teatro profesional.
El público siguió con atención una historia que, precisamente por sus cambios de registro, consigue mantener una relación muy directa con quienes están al otro lado del escenario. Una sonrisa puede parecer algo pequeño, pero en una representación puede ser el momento en que desaparece la distancia entre el actor y el espectador.
La respuesta llegó con una prolongada ovación al finalizar la función, reconociendo el trabajo de los cinco intérpretes y la capacidad de la obra para acercar la figura de San Juan desde una perspectiva cercana y contemporánea.
Quizá por eso el humor sea una de las herramientas más serias del teatro. Porque cuando conseguimos sonreír juntos, también conseguimos escucharnos mejor.
Y a veces, para entrar en las preguntas más profundas, basta con que alguien nos abra primero la puerta con una sonrisa.
(Javier de Prado)












